La verdadera bomba de los BRICS

La verdadera bomba de los BRICS
Asia Times
La cumbre anual de los BRICS en Xiamen -donde el Presidente Xi Jinping fue alcalde- no pudo realizarse en un contexto geopolítico más inflamado.

Una vez más hay que recordar que el núcleo central de los BRICS es “RC”, es decir la asociación estratégica Rusa-China. Por tanto es primordial comprender que lo que se juega en el tablero de ajedrez de la península coreana afecta a estas dos naciones que comparten fronteras con la Republica Democrática Popular de Corea.

Pues ben, Pekín ha impuesto un veto definitivo a la guerra y, el Pentágono esta muy consciente de ello.

La sexta prueba nuclear de Pyongyang, aunque fue proyectada con mucha anticipación, ocurrió sólo tres días después que dos bombarderos estratégicos estadounidenses (B-1B) con capacidad nuclear llevaron a cabo su propia “prueba” junto con cuatro F-35B y unos cuantos F-15 japoneses.

Todos los que están familiarizados con este “juego” sabían que Corea del Norte respondería a esta prueba de “decapitación” apenas disfrazada.

Por tanto habrá que volver a considerar a la única propuesta sólida existente sobre la mesa: el “doble congelamiento” propuesto por Rusia y China: Congelamiento de los ejercicios militares de EE. UU. /Japón/Corea del Sur y congelamiento del programa nuclear de Corea del Norte , de tal manera que la diplomacia tome el control de la crisis.

Al contrario, la Casa Blanca, ha invocado una vez más a sus “capacidades nucleares” como un mecanismo de resolución de conflictos.

¿Alguien quiere una mina de oro en el Amazonas?

En otro frente, en la frontera de India y China, enla meseta de Doklam, Nueva Delhi y Beijing decidieron, después de dos tensos meses, “replegar rápidamente” sus tropas fronterizas. Esta decisión está directamente relacionada con la cumbre de los BRICS, que la India como China iban a perder la batalla a lo grande.

El Primer Ministro indio Narendra Modi ya había intentado una táctica similar antes de la cumbre BRICS de Goa el año pasado. Luego, ha seguido insistiendo que Pakistán debía ser declarado “Estado terrorista”. La alianza China-Rusa la vetó debidamente.

Modi también boicoteó, ostensiblemente, la cumbre de la Iniciativa Belt and Road (nueva ruta de la seda; un camino y un cinturón) en Hangzhou el pasado mes de mayo, esencialmente debido al Corredor Económico China-Pakistán (CPEC).

India y Japón sueñan con contrarrestar la nueva ruta de la seda con un proyecto de conectividad; el Corredor de Crecimiento Asia-África (AAGC). Creer que la AAGC -con apenas una fracción del alcance y de los fondos disponibles de la ruta de la seda BRI- es entrar directamente en el territorio de la fantasía.

Sin embargo, Modi emitió algunas señales positivas en Xiamen: ” Nuestra misión es erradicar la pobreza; asegurar la salud, el saneamiento, la formación, la seguridad alimentaria, la igualdad de género, la energía, la educación”.

Brasil, por su parte, está inmerso en una tragedia sociopolítica más grande de su historia, un país “liderado” por una entidad corrupta, al estilo de Drácula; “Temer El usurpador”. El presidente de Brasil, Michel Temer, llegó a Xiamen ansioso por vender “sus” 57 privatizaciones importantes a los inversionistas chinos – incluyendo la minería de oro en una reserva natural amazónica del tamaño de Dinamarca. Si uno añade su política de austeridad masiva en el gasto social y una legislación anti-laboral durísima, y uno tiene la imagen de Brasil que actualmente está siendo administrado por Wall Street. El nombre del juego es sacar provecho del botín, rápido.

El nuevo Banco de Desarrollo (NDB) del BRICS, una contraparte del Banco Mundial. sólo está empezando a financiar proyectos BRICS. Por tanto es erróneo compararlo con el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (AIIB). que ya esta invirtiendo en proyectos diferentes, el AIIB esta más centrado en la ruta de la seda . Ambos objetivos son complementario

BRICS Plus

En el escenario mundial, los BRICS son ya una gran molestia para el orden unipolar. Xi lo expresó cortésmente en Xiamen como: “nuestros cinco países deberíamos desempeñar un papel más activo en la gobernanza mundial”.

Dijo lo justo en el momento justo, Xiamen introdujo “diálogos” con México, Egipto, Tailandia, Guinea y Tayikistán; esto es parte de la hoja de ruta para un “BRICS Plus” -una conceptualización de Beijing, propuesta en marzo pasado por el Ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi, destinada a expandir la asociación/cooperación.

Otro ejemplo del “BRICS Plus” puede detectarse en el posible lanzamiento, antes de finales de 2017, de la Asociación Económica Global Regional (RCEP) – tras la muerte de TPP.

Contrariamente a un chorro de volteretas de occidente, la RCEP no es “liderada” por China. Japón forma parte de ella, al igual que la India y Australia, junto con los 10 miembros de la ASEAN. La pregunta candente es qué tipo de juegos puede estar jugando Nueva Delhi para detener el RCEP en paralelo con boicotear el BRI.

Patrick Bond en Johannesburgo ha hecho una crítica interesante, argumentando que hay “fuerzas económicas centrífugas” que están rompiendo el BRICS, producto de la sobreproducción, la deuda excesiva y la desglobalización. Interpreta el proceso como “el fracaso del capitalismo centrípeto de Xi”.

No tiene que ser así. No hay que subestimar el poder del capitalismo centrípeto chino, especialmente cuando la ruta de la seda alcanza una velocidad superior.

La nueva tríada; petróleo/yuan/oro

Cuando el presidente Putin hablar que los BRICS revela el poderío de una verdadera bomba. Geopolítica y geo-económicamente, Putin hace hincapié en un “mundo multipolar justo”…, “contra el proteccionismo y las nuevas barreras en el comercio mundial”.

Putin recordó el conflicto Sirio (donde Pekín apoyó silenciosa pero firmemente a Moscú): “Gracias a los esfuerzos de Rusia y de otros países se crearon las condiciones para mejorar la grave situación que vivía Siria”.

En la península de Corea, está claro cómo China y Rusia piensan al unísono: “La situación está al borde de un conflicto a gran escala”.

El juicio de Putin es tan cáustica como la solución propuesta ;”Presionar a Pyongyang para que detenga su programa de misiles nucleares es erróneo e inútil. Los problemas de la región sólo pueden resolverse a través de un diálogo directo y sin condiciones previas de todas las partes interesadas “.

El concepto de orden multilateral de Putin -y de Xi- es claramente visible en la Declaración de Xiamen, cuando propone para Afganistán un “proceso de paz y reconciliación nacional dirigido por los propios afganos”.

Este es un código para una solución afgana totalmente asiática (y no occidental) mediada por la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), liderada por China y Rusia, y en que Afganistán es un observador y un futuro miembro de pleno derecho.

Luego, Putin ofrece una importante garantía: “Rusia comparte las preocupaciones de los países BRICS sobre la injusticia de una arquitectura financiera y económica mundial, que no tiene en cuenta el creciente peso de las economías emergentes. Estamos dispuestos a trabajar, junto con nuestros asociados, promoviendo reformas de la reglamentación financiera internacional y superar la excesiva dominación del limitado número de monedas de reserva “.

Superar la excesiva dominación del número limitado de monedas de reserva “es la forma más educada de declarar lo que los BRICS han estado discutiendo durante años; cómo evitar el dólar de los EE. UU. Y los llamados petrodolares.

Pekín está listo para acelerar el juego. Pronto China lanzará un contrato de futuros de petróleo crudo cotizado en yuan y convertible en oro.

Esto significa que Rusia -así como Irán, otro nodo clave de la integración de Eurasia- puede pasar por alto las sanciones de EE. UU. mediante el comercio de energía en sus propias monedas, o en yuan. El yuan será totalmente convertible en oro tanto en las bolsas de Shanghái como en las de Hong Kong.

La nueva tríada de petróleo, yuan y oro es en realidad una victoria para todos. No habrá ningún problema si los proveedores de energía prefieren que se les pague en oro físico en vez de yuan. El mensaje clave es que se pasará por alto el dólar estadounidense.

La alianza “RC” -a través del Banco Central Ruso y el Banco Popular de China- ha estado desarrollando swaps de “rublos yuanistas” desde hace bastante tiempo.

Una vez que esto vaya más allá del actual BRICS, de los aspirantes a miembros del “BRICS Plus” y más tarde de todo el Sur Global, la reacción de Washington puede ser nuclear (esperemos que no literalmente).

Las reglas de la doctrina estratégica de Rusia y China no deberían permitir por ningún medio que Washington siga siendo dominante en Eurasia. Sin embargo, lo que los BRICS deben aspirar desde el punto de vista geo-económico no sólo concierne a Eurasia, sino a todo el Sur Global.

El Partido de la Guerra en Washington que está empeñado en instrumentalizar a la India contra China -o contra la alianza China Rusa– podría tener un duro despertar.

Aunque el BRICS hoy pueden estar enfrentando disímiles olas de turbulencias económicas, la atrevida hoja de ruta a largo plazo, más allá de la Declaración de Xiamen, ya está esbozando un nuevo futuro para el Sur Global.

Fuente: http://www.atimes.com/article/real-brics-bombshell/

Traducción: Emilio Pizocaro

Trump continúa la dinámica de invasiones y golpes de Estado condenados a fracasar

Trump continúa la dinámica de invasiones y golpes de Estado condenados a fracasar
Global Research

 

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

¿Recuerda la Guerra de Vietnam, que produjo entre 1.450.000 y 3.595.000 muertes? ¿Sirvió para algo la invasión estadounidense? ¿Si EE.UU. hubiera ganado en lugar de perder, habríamos dado por buena la invasión? ¿Acaso alguna invasión extranjera puede ser buena?

La Segunda Guerra Mundial fue diferente, no solo porque fue global ni tampoco porque nosotros (Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética) ganáramos.

El principio básico que determina si una invasión tiene la posibilidad de ser buena es si resulta verdaderamente necesaria para que el país invasor continúe existiendo, es decir, para que su constitución siga vigente. Solo una defensa nacional tan legítima puede justificar una invasión.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la supervivencia de la Unión Soviética, la de Gran Bretaña y la de Estados Unidos (así como la de muchos otros países) estaba verdaderamente amenazada por el régimen de Adolf Hitler, que contaba con la ayuda del régimen de Benito Mussolini y por el del emperador Hirohito.

Dentro de ese contexto, los únicos “no intervencionistas” por la parte de los aliados eran los hitlerianos y los locos. Hitler había dejado claro, en su libro Mein Kampf, de 1925, y en su Segundo Libro, de 1928, en sus discursos y en su política armamentística, que estaba decidido a exterminar a los judíos y a todas las personas discapacitadas, a esclavizar a los eslavos (incluyendo a polacos, rusos, checos, eslovacos, etcétera) y que despreciaba la democracia y jamás la toleraría en ningún lugar. Esto era bien sabido por las clases económicas más elevadas y por todos los políticos nacionales de sus potenciales países víctimas –o, al menos, por todas aquellas personas de esas élites con dos dedos de frente. Aun así, algunos trataron de negociar con él, a pesar de que su programa de rearme dejó claro para todo el que tuviera suficiente cabeza que Hitler tenía intenciones de hacer lo que decía en sus libros y en sus discursos. El artículo de la Wikipedia (en inglés) que se encarga de este tema afirma que:

“Desde la Segunda guerra Mundial, tanto académicos como profanos han debatido hasta qué punto el rearme alemán era un secreto a voces para los gobiernos de las demás naciones. Probablemente, algunos líderes occidentales estaban dispuestos a consentir que una Alemania absolutamente anticomunista se rerarmara para actuar como potencial baluarte frente al ascenso de la URSS”.

Pero que “algunos dirigentes occidentales” estuvieran dispuestos a pasar por alto el rearme alemán quiere decir que confiaban en que las declaraciones descaradas de Hitler a favor de la conquista de otros países para imponer en ellos su dictadura solo iban dirigidas a los países comunistas y que su racismo flagrante y orgulloso no suponía amenaza alguna más allá de los límites de esa restringida esfera ideológica, las naciones comunistas. En otras palabras: a partir de 1933 había que ser un ignorante, idiota o mentiroso para no ser intervencionista. Esas personas estaban negando estrepitosamente la cruda realidad. Hitler era una amenaza real para la existencia de todas las demás naciones.

Por todo esto, es evidente que la situación que se produjo durante la Segunda Guerra Mundial constituye una rara excepción, en la cual la invasión de un país extranjero (en este caso las naciones fascistas del Eje) es moralmente justificable.

Por el contrario, la invasión estadounidense de Vietnam estaba completamente injustificada. Pero este hecho no puede publicarse en Estados Unidos, porque (se supone que) las 47.434 “muertes en combate” (oficiales), las 10.786 “otras muertes” oficiales (en el lugar de los hechos) y las 32.000 “muertes en servicio” oficiales, además de las 153.303 “heridas no mortales” y todas esas familias estadounidenses de luto se oponen sinceramente a considerar la realidad de este asunto básico de la historia de EE.UU. Esos soldados estadounidenses murieron, fueron heridos y mataron vietnamitas, etcétera, exclusivamente para prestar un servicio a la élite de EE.UU.

Esto no significa necesariamente que John F. Kennedy y Lindon B. Johnson no sufrieran una enorme presión de la aristocracia estadounidense para invadir, ni que Richard Nixon no fuera un psicópata por prometer un plan “secreto” para acabar con la guerra mediante una victoria que incluso Kissinger y él mismo sabían que era imposible. Pero sirve para cuestionarnos si el actual presidente de los Estados Unidos representa realmente al pueblo de su país o, por el contrario, representa a su aristocracia.

Muchas otras invasiones estadounidenses también son crímenes de guerra y tampoco pueden ser llevadas a juicio, porque el imperio americano está por encima del alcance de la ley y prácticamente todo el mundo es consciente de ello.

Donald Trump ha heredado algunas de estas invasiones u ocupaciones, en Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen, así como golpes de Estado como el de Ucrania (que los medios de comunicación de Estados Unidos todavía denominan “revolución de color” en lugar de “golpe”).

Pero el actual presidente está continuando todas ellas, incluyendo los golpes y las juntas producto de ellos, no solo las invasiones u ocupaciones descaradas.

El gobierno de Estados Unidos no pide perdón por sus crímenes y nadie puede perseguirlos. Así que, dada la situación, el mundo debe aceptar que le cuenten mentiras sobre esos crímenes. Mientras estas mentiras no dejen de repetirse, no habrá posibilidad de cambio: estas tragedias y otras similares continuarán sin remedio.

La victoria auténtica es imposible sin la verdad auténtica. Pero, ¿a quién le importa? Siempre se encuentran excusas para repetir los engaños a uno mismo y a los demás. La “historia” se convierte en lo que es: una grave omisión tras otra, una grave falsedad tras otra, todas ellas mezcladas con suficientes verdades como para sustentar el mito que la aristocracia quiere que el pueblo crea.

Fuera de Estados Unidos es ampliamente conocida la verdad sobre esta materia particular. A la pregunta planteada por la única encuesta internacional realizada al respecto, “Qué país constituye la mayor amenaza para la paz”, una abrumadora mayoría de personas de todo el mundo (excepto de Estados Unidos) respondió que Estados Unidos. Dicho estudio entrevistó a un total de 67.806 personas procedentes de 65 países. El sondeo corrió a cargo de la empresa WIN/Gallup, que realizó un muestreo científicamente aleatorio en cada uno de los 65 países. Toda esa gente lo sabe, pero los estadounidenses no.

Fuentehttp://www.globalresearch.ca/trump-continues-military-invasions-and-coups-that-cannot-succeed/5606461?print=1

Los pétalos de una rosa

Los pétalos de una rosa
Punto Final

Los pétalos de la Rosa Blanca (Amazon, 102 pág.). Investigación periodística de Sue Carrié de la Puente, subtitulada “Dos científicos chilenos durante la dictadura de Pinochet”. Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, la resistencia no se dejó esperar. Incluso en los mismos campos de concentración, como el Estadio Nacional, Tejas Verdes o Chacabuco, los prisioneros políticos buscaron la manera de estructurarse y comunicarse con el exterior.La violencia impuesta por lo militares se desató a lo largo del país, y junto con acabar con los partidos políticos, sindicatos, juntas de vecinos, etc., también intervinieron las universidades: “El pro­pósito de esta intervención era refundar las instituciones universitarias acorde a los nuevos pilares y principios impuestos por los golpistas. Para colaborar con la iniciativa, el ex director del Instituto de Filosofía de la Universidad Católica de Valparaíso, Juan Antonio Widow, elaboró un conjunto de recomendaciones que debían dar paso a la erradicación de la actividad política y, en especial, del pen­samiento marxista de los campus universitarios. Entre sus acápites aconsejaba la expulsión de todos los académicos marxistas y de los estudiantes cuya presencia pudiera significar agitación social. Esto, junto con cerrar las unidades académicas supuestamente creadas para divulgar la ideología marxista”. Muchos profesores destacados en el campo de la ciencia fueron perseguidos y apresados, como los protagonistas de este libro, Romilio Espejo Torres (bioquímico), ex militante del Partido Comunista, y Boris Chornik Aberbuch (Físico), simpatizante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Ambos fueron detenidos, tortu­rados y exiliados.

Poco se ha hablado de lo sucedido en el campo de la ciencia durante la dictadura, y cómo hombres sobresalientes fueron tratados como vulgares criminales. En ese sentido, Los pétalos de la Rosa Blancaes un aporte importante para sacar el tema a la luz. Escrito de manera eficaz y sin preámbulos innecesarios logra su objetivo tanto en el plano de la investigación como en el rescate de la memoria histórica.

Publicado en revista Punto Final nº 883/ Septiembre 2017