Torneo Barbera del Valles 2013

Peruano Cristhian Cruz termina primero en el Torneo Barbera del Valles 2013

Jul 12, 2013 – Fuente: www.chessdom.com

El GM peruano Cristhian Cruz mantuvo el buen nivel que demostró en el inicio del XXXVI Abierto Internacional de Barberá del Vallés para terminar en el claro primer puesto.

El torneo se jugó entre el 4 y el 12 de julio en el club de ajedrez de la ciudad catalana, ubicado en la C/ Torre d´en Gorgs Nº 40.

Cruz terminó con 7.5/9 puntos para dejar a sus más cercanos seguidores a medio punto de distancia. Un empate final contra el MI indio Shardul Gagare fue suficiente para asegurar el primer premio en este fuerte abierto. Su rating performance de 2702 fue suficiente para ganarse 22 puntos en la siguiente lista de Elo de la FIDE.

El primer rankeado Isan Ortiz y el local Marc Narciso terminaron en segundo y tercer lugar, respectivamente. Ambos lograron 7 anotaciones.

Francesc Nieto culminó primero en el Grupo B, mientras que Francesc Garnica fue el ganador del Grupo C.

Sitio web oficial

Clasificación Final:

1 GM Cruz Cristhian PER 2499 7.5
2 GM Ortiz Suarez Isan Reynaldo CUB 2612 7
3 GM Narciso Dublan Marc ESP 2536 7
4 IM Gagare Shardul IND 2419 6.5
5 IM Tania Sachdev IND 2430 6.5
6 IM Narayanan Srinath IND 2475 6.5
7 GM Ivanov Sergey RUS 2555 6
8 GM Flores Rios Mauricio CHI 2492 6
9 GM Grigoryan Karen H. ARM 2550 6
10 GM Lopez Martinez Josep Manuel ESP 2547 6
11 IM Rios Cristhian Camilo COL 2360 6
12 GM Perez Mitjans Orelvis ESP 2495 6
13 IM Prasca Sosa Rafael VEN 2426 6
14 IM Valdes Leonardo CRC 2444 6
15 IM Saptarshi Roy IND 2447 5.5
16 IM Aloma Vidal Robert ESP 2421 5.5
17 GM Hayrapetyan Hovik ARM 2486 5.5
18 IM Perpinya Rofes Lluis Maria ESP 2400 5.5
19 FM Thakur Akash IND 2234 5.5
20 GM Laxman R.R. IND 2401 5.5
21 Abhishek Kelkar IND 2274 5.5
22 IM Sequera Paolini Jose VEN 2394 5.5
23 IM Escobar Forero Alder COL 2466 5.5
24 GM Cabrera Alexis ESP 2525 5
25 IM Pulvett Daniel VEN 2405 5
26 IM Asis Gargatagli Hipolito ESP 2487 5
27 IM Satyapragyan Swayangsu IND 2464 5
28 IM Vehi Bach Victor Manuel ESP 2308 5
29 Aryan Chopra IND 2122 5
30 FM Cruz Lledo Pablo ESP 2258 5
31 FM Larsen Karsten DEN 2270 5
32 IM Vassallo Barroche Mauricio ESP 2434 5
33 IM Bergez Luc FRA 2395 5
34 Rishi Sardana IND 2316 5
35 Garriga Cazorla Pere ESP 2071 5
36 IM Fluvia Poyatos Jordi ESP 2445 5
37 Dalo Hermes VEN 2148 5
38 IM Lorenzo De La Riva Lazaro ESP 2433 5
39 IM Alonso Moyano Jonathan ESP 2420 5
40 FM Martynov Pavel RUS 2321 4.5
41 FM Martinez Ramirez Erik ESP 2306 4.5
42 IM Sanchez Guirado Francisco ESP 2339 4.5
43 FM Plukkel Sjoerd NED 2314 4.5
44 Basencyan Mark ARM 2130 4.5
45 Iagar Razvan-Gabriel ROU 2190 4.5
46 MK Carrasco Rodriguez Jesus ESP 2183 4.5
47 WIM Salazar Aura Cristina COL 2200 4
48 WFM Raghavi N. IND 2097 4
49 FM Gomez Jurado Luis Alberto ESP 2273 4
50 Bijlsma Nick NED 2166 4
51 FM Anurag Mhamal IND 2418 4
52 MK Perez Manas Benjamin ESP 2307 4
53 Jaramillo Ochoa Mateo COL 2074 4
54 Smith Thijmen NED 2193 4
55 CM Arjun Bharat IND 2298 4
56 Jordan Arenas Manuel ESP 2153 4
57 Porta Tovar Oriol ESP 2113 4
58 IM Van Riemsdijk Herman C. BRA 2367 4
59 Navarrete Espi Samuel ESP 2214 4
60 WIM Bivol Alina RUS 2207 3.5
61 FM Ruiz Aguilar Pablo Alexander COL 2307 3.5
62 FM Capellades Subirana Marc ESP 2260 3.5
63 Ventura Bolet Maxim ESP 2045 3.5
64 Garcia Playa David ESP 2005 3.5
65 MK Diaz Camallonga Carles ESP 2216 3.5
66 MK Lacasta Palacio Joaquim ESP 2171 3.5
67 WIM Real Pereyra Diana Carime MEX 2076 3.5
68 MK Gonzalez Fuente Carlos ESP 2269 3
69 MK Amores Gago Javier ESP 2167 3
70 MK Fernandez Diaz Cristian ESP 2144 3
71 FM Yakushev Vladimir RUS 2111 3
72 NM Ridameya Tatche Jose Miguel ESP 1991 3
73 Sanchez Dengra Jose Maria ESP 2134 3
74 MK Gutierrez Anso Jose ESP 2068 3
75 Sayrol Clols Josep Maria ESP 2117 3
76 MK Castells Briones Miquel ESP 1959 2.5
77 Saez Coma Alejandro ESP 2025 2.5
78 FM Avila Jimenez Xavier ESP 2242 2.5
79 Varela La Madrid Maria VEN 1927 2
80 Molina Morena Antonio ESP 2174 2
81 Jareno Badenas Aleix ESP 2114 2
82 MK Campos Cayuelas Marc ESP 2106 1.5
83 MK Obon Temprano Sergi ESP 2301 0

Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil

Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil
Las últimas semanas fueron pródigas en acontecimientos reveladores de los alcances de la contraofensiva desplegada por Washington a los efectos de dinamitar los diversos procesos integracionistas en marcha en Latinoamérica. Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira y en cuanto demuestre una mayor gravitación en los asuntos del hemisferio será también ella objeto de los más encarnizados ataques. Una de las armas más recientemente pergeñadas por la Casa Blanca ha sido la Alianza del Pacífico, engendro típico de la superpotencia para movilizar a sus peones al sur del Río Bravo y utilizarlos como eficaces “caballos de Troya” para cumplir con los designios del imperio. Otra alianza, la “mal nacida” según el insigne historiador y periodista argentino Gregorio Selser, la inventó a comienzos de los sesentas del siglo pasado John F. Kennedy para destruir a la Revolución Cubana. Aquella, la Alianza para el Progreso, que en su momento dio pábulo a algunos pesimistas pronósticos entre las fuerzas anti-imperialistas, fracasó estrepitosamente. La actual no parece destinada a correr mejor suerte. Pero derrotarla exigirá, al igual que ocurriera con su predecesora, de toda la firmeza e inteligencia de los movimientos sociales, las fuerzas políticas y los gobiernos opuestos –en diversos grados, como es evidente al observar el panorama regional- al imperialismo. Flaquezas y debilidades políticas y organizativas unidas a la credulidad ante las promesas de la Casa Blanca, o las absurdas ilusiones provocadas por los cantos de sirena de Washington, señalarían el camino de una fenomenal derrota para los pueblos de Nuestra América.En este sentido resulta más que preocupante la crónica indecisión de Brasilia en relación al papel que debe jugar en los proyectos integracionistas en curso en Nuestra América. Y esto por una razón bien fácil de comprender. Henry Kissinger, que a su condición de connotado criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, lo puso de manifiesto cuando satisfecho con el realineamiento de la dictadura militar brasileña luego del derrocamiento de Joao Goulart acuñó una frase que hizo historia. Sentenció que “ hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina”. Esto ya no es tan cierto hoy, porque la marejada bolivariana ha cambiado el mapa sociopolítico regional para bien, pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con resolución los diversos procesos integracionistas (Mercosur, Unasur, CELAC) otra sería su historia. Pero Washington ha venido trabajando desde hace tiempo sobre la dirigencia política, diplomática y militar del Brasil para que modere su intervención en esos procesos, y se ha anotado algunos éxitos considerables. Por ejemplo, explotando la ingenua credulidad de Itamaraty cuando desde Estados Unidos se les dice que va a garantizar para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mientras la India y Pakistán, (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria (el país más poblado de África) y Japón y Alemania, sin ir más lejos, tendrían que conformarse con mantener su status actual de transitorios miembros de ese organismo. Pero otra hipótesis dice que tal vez no se trate sólo de ingenuidad, porque la opción de asociarse íntimamente a Washington seduce a muchos en Brasilia. Prueba de ello es que pocos días después de asumir su cargo el actual canciller de Dilma Rousseff, Antonio Patriota, otorgó un extenso reportaje a Paulo Cesar Pereira, de la revista Veja.

La primera pregunta que le formulara el periodista fue la siguiente: “En todos sus años como diplomático profesional, ¿qué imagen se formó de Estados Unidos?” La respuesta fue asombrosa, sobre todo por provenir de un hombre que se supone debe defender el interés nacional brasileño y, a través de las instituciones como el Mercosur, la Unasur y la CELAC, participar activamente en promover la autodeterminación de los países de los países del área: “Es difícil hablar de manera objetiva porque tengo una involucración emocional (¡sic!) con los Estados Unidos a través de mi familia, de mi mujer y de su familia. Existen aspectos de la sociedad americana que admiro mucho.” 1

Lo razonable hubiera sido que se le pidiera de inmediato la renuncia por “incompatibilidad emocional” para el ejercicio de su cargo, para decirlo con delicadeza, cosa que no ocurrió. ¿Por qué? Porque es obvio que coexisten en el gobierno brasileño dos tendencias: una, moderadamente latinoamericanista, que prosperó como nunca antes bajo el gobierno de Lula; y otra que cree que el esplendor futuro del Brasil pasa por una íntima asociación con Estados Unidos y, en parte, con Europa, y que recomienda olvidarse de sus revoltosos vecinos. Esta corriente todavía no llega a ser hegemónica al interior del Palacio del Planalto pero sin duda que hoy día encuentra oídos mucho más receptivos que antes.

Este cambio en la relación de fuerzas entre ambas tendencias salió a luz en numerosas ocasiones en los últimos días. Pese a ser uno de los países espiados por Estados Unidos, y a que Brasilia dijera que el hecho era “extremadamente grave” tras cartón se hizo público que no se le asignaría asilo político a Edward Snowden, quien denunció la gravísima ofensa inferida al gigante sudamericano. Otro: la muy lenta reacción de la presidenta brasileña ante el secuestro del que fuera víctima Evo Morales la semana pasada: si los presidentes de Cuba, Ecuador, Venezuela y Argentina (amén del Secretario General de la Unasur, Alí Rodríguez) se tardaron apenas unos pocos minutos luego de conocida la noticia para expresar su repudio a lo ocurrido y su solidaridad con el presidente boliviano, Rousseff necesitó casi quince horas para hacerlo. Después, inclusive, de las duras declaraciones del mismísimo Secretario General de la OEA, cuya condena se conoció casi en coincidencia con la de los primeros. Conflictos y tironeos al interior del gobierno que aduciendo un inverosímil pretexto (las masivas protestas populares de los días anteriores, ya por entonces apagadas) impidieron que la mandataria brasileña no asistiera al encuentro de presidentes que tuvo lugar en Cochabamba, una ciudad localizada a escasas dos horas y media de vuelo desde Brasilia, debilitando el impacto global de esa reunión y, en el plano objetivo, coordinándose con la estrategia de los gobiernos de la Alianza del Pacífico que, como lo sugiriera el presidente Rafael Correa, bloquearon lo que debió haber sido una cumbre extraordinaria de presidentes de la Unasur.

Para una América Latina emancipada de los grilletes neocoloniales es decisivo contar con Brasil. Pero ello no será posible sino a cuentagotas mientras no se resuelva a favor de América Latina el conflicto entre aquellos dos proyectos en pugna. Esto no sólo convierte a Brasil en un actor vacilante en iniciativas como el Mercosur o la Unasur, lo que incide negativamente sobre su gravitación internacional, sino que lo conduce a una peligrosa parálisis en cruciales cuestiones de orden doméstico. Por ejemplo, a no poder resolver desde el 2009 dónde adquirir los 36 aviones caza que necesita para controlar su inmenso territorio, y muy especialmente la gran cuenca amazónica y sub-amazónica, a pesar del riesgo que implica dilatar la adquisición de las aeronaves aptas para tan delicada tarea. Una parte del alto mando y la burocracia política y diplomática se inclina por un re-equipamiento con aviones estadounidenses, mientras que otra propone adquirirlos en Suecia, Francia o Rusia. Ni siquiera Lula pudo zanjar la discusión.

Esta absurda parálisis se destrabaría fácilmente si los involucrados en la toma de decisión se formularan una simple pregunta: ¿cuántas bases militares tienen en la región cada uno de los países que nos ofertan sus aviones para vigilar nuestro territorio? Si lo hicieran la respuesta sería la siguiente: Rusia y Suecia no tienen ni una; Francia tiene una base aeroespacial en la Guayana francesa, administrada conjuntamente con la OTAN y con presencia de personal militar estadounidense; y Estados Unidos tiene, en cambio, 76 bases militares en la región, un puñado de ellas alquiladas a -o co-administradas con- terceros países como el Reino Unido, Francia y Holanda. Algún burócrata de Itamaraty o algún militar brasileño entrenado en West Point podría aducir que esas se encuentran en países lejanos, que están en el Caribe y que tienen como misión vigilar a la Venezuela bolivariana. Pero se equivocan: la dura realidad es que mientras ésta es acechada por 13 bases militares norteamericanas instaladas en sus países limítrofes, Brasil se encuentra literalmente rodeado por 23, que se convierten en 25 si sumamos las dos bases británicas de ultramar con que cuenta Estados Unidos –vía la OTAN- en el Atlántico ecuatorial y meridional, en las Islas Ascensión y Malvinas respectivamente. De pura casualidad los grandes yacimientos submarinos de petróleo de Brasil en encuentran aproximadamente a mitad camino entre ambas instalaciones militares. 2

Ante esta inapelable evidencia, ¿cómo es posible que aún se esté dudando a quién no comprarle los aviones que el Brasil necesita? La única hipótesis realista de conflicto que tiene ese país (y toda América Latina, digámoslo de paso) es con Estados Unidos. En esta parte del mundo hay algunos que pronostican que el enfrentamiento será con China, ávida por acceder a los inmensos recursos naturales de la región. Pero mientras China invade la región con un sinnúmero de supermercados Washington, lo hace con toda la fuerza de su fenomenal músculo militar, pero rodeando principalmente a Brasil. Y, por si hiciera falta George W. Bush reactivó también la Cuarta Flota (¡en otras de esas grandes “casualidades” de la historia!) justo pocas semanas después que el presidente Lula anunciara el descubrimiento del gran yacimiento de petróleo en el litoral paulista. Pese a ello persiste la lamentable indefinición de Brasilia. ¿O es que ignoran sus dirigentes las enseñanzas de la historia? ¿No sabían que John Quincy Adams, el sexto presidente del país del Norte, dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”? ¿Desconocen los funcionarios a cargo de estos temas que ni bien el presidente Hugo Chávez comenzó a tener sus primeros diferendos con Washington la Casa Blanca dispuso el embargo a todo envío de partes, repuestos y renovados sistemas de aeronavegación y combate para la flota de los F-16 que tenía Venezuela, misma que por eso mismo quedó inutilizada y tuvo que ser reemplazada? No hace falta demasiada inteligencia para imaginar lo que podría ocurrir en el para nada improbable caso de que se produjera un serio diferendo entre Brasil y Estados Unidos por la disputa del acceso a, por ejemplo, algunos minerales estratégicos que se encuentran en la Amazonía; o al petróleo del “pre-sal”; o, el escenario del “caso peor”, si Brasilia decidiera no acompañar a Washington en una aventura militar encaminada producir un “cambio de régimen” en algún país de América Latina y el Caribe, replicando el modelo utilizado en Libia o el que se está empleando a sangre y fuego en Siria.

En ese caso, la represalia que merecería el “aliado desleal”, en ese hipotético caso el Brasil, que renuncia a cumplir con sus compromisos sería la misma que se le aplicara a Chávez, y Brasil quedaría indefenso. Ojalá que estas duras realidades pudieran comenzar a discutirse públicamente y que esa gran nación sudamericana pueda comenzar a discernir con claridad donde están sus amigos y quiénes son sus enemigos, por más que hoy se disfracen con una piel de oveja. Esto podría poner término a sus crónicas vacilaciones. Ojalá que la reunión de hoy del Mercosur en Montevideo y la próxima de la Unasur puedan convertirse en las ocasiones propicias para esta reorientación de la política exterior del Brasil.

* Una versión reducida de esta nota se publica en Página/12 de Buenos Aires  

Notas:

1 Ver la entrevista completa en http://www.politicaexterna.com/17260/entrevista-de-antonio-patriota-para-a-veja#ixzz2YlP9rhdn

2 Sobre este tema ver el imprescindible estudio de Telma Luzzani, Territorios Vigilados. Como opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica (Buenos Aires: Debate, 2012). El tema también se examina en nuestro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012)

La muerte electoral de un gobierno

Perú
La muerte electoral de un gobierno

El 4 de julio recién pasado protestas multitudinarias sacudieron prácticamente todo el territorio del Perú, motivadas por legislaciones que avanzan en privatizar la educación superior y recortar derechos laborales de trabajadores públicos aún por debajo de los estándares internacionales del siglo XX. Dos días después, tras dos años de silencio al respecto y casi 3 millones de soles gastados por su despacho de primera dama, la poderosa esposa del presidente, Nadine Heredia, anuncia públicamente que no será candidata presidencial en las elecciones de 2016, sepultando objetivamente casi cualquier posibilidad real del nacionalismo de alcanzar nuevamente el gobierno en el próximo período.

En ese contexto, volvemos a entregar un artículo que escribiéramos hace exactamente un año, donde analizando los hechos de entonces proyectábamos un derrotero como el actual.

El profuso uso en manifestaciones de un ataúd con el nombre del presidente, muestra no sólo la creatividad del descontento popular, sino que simboliza, trasmite y hace explícito un hecho objetivo: antes de un año de gobierno, éste ya ha muerto como lo que fue, una opción electoral de mayorías. Una mala noticia para las expectativas electorales de la pareja presidencial. También para quienes vieron en la salida en masa de los mejores cuadros intelectuales, técnicos y profesionales progresistas del gobierno la gran oportunidad de quedarse y trepar sin necesidad de otro mérito que la incondicionalidad a lo que sea que se haga.

Confundiendo pragmatismo con errores políticos fundamentales, han perdido irremediablemente la base electoral que los convirtió en alternativa política, no por el carisma de la pareja presidencial, como los zalameros con que han terminado rodeados les han hecho creer, sino porque representaban y supieron dar salida política al intento por encarar y buscar soluciones reales y sustentables a los profundos problemas y descontentos estructurales que plantea el actual modelo económico y político del país, caracterizado por su dependencia primario exportadora de recursos naturales, su centralismo limeño y su impronta autoritaria y represiva.

Asimismo, han perdido el apoyo electoral de centro que fue forzado por el apoyo activo de esa base electoral descontenta a entender esa necesidad estructural y buscar un camino no autoritario para dar una salida viable al país. Y que ve ahora que este gobierno es más incapaz aún que los anteriores para buscar otras respuestas que no sean la represión y la permanente crisis de los estados de emergencia. Finalmente, está muy claro que no han logrado ni de lejos conquistar la base electoral de la derecha en Lima, cuyos principales voceros: los monopolios mediáticos y sus representantes políticos, a pesar de que el gobierno les ha entregado en bandeja de plata la dirección de todos los asuntos y los puestos clave del estado, les echa públicamente en cara ser responsables de la crisis actual, ya que habrían exacerbado las expectativas con sus promesas electorales. Lo cual es objetivamente cierto, aunque no por las promesas electorales de la pareja, sino por la experiencia histórica y la consciencia de los pueblos de regiones y de las fuerzas progresistas de haber vencido a esos mismos monopolios mediáticos y representantes de la vieja elite política, haciendo valer la democracia para imponer una alternativa electoral distinta. Conjuntamente, los culpan y presionan, acusándolos de “blandos”, exigiendo todavía más mano dura y represión, en torno a la defensa cerrada del premier Valdés.

El absoluto desgaste del estado de emergencia, que se supone prohíbe reuniones, y de la represión desatada para disuadir por el terror el descontento masivo de la población, corre paralelo a este desgaste electoral, que ya hace unas semanas, con ocasión de un acto público por el cumpleaños del presidente Humala, mostró cómo, de la espontánea euforia popular de masas motivadas por el llamado histórico, programático, se pasa silenciosa pero significativamente a la vieja y tradicional “portátil”, que con recursos e incentivos estatales para facilitar el traslado y motivar la asistencia, logra acarrearse para la ocasión, tal cual todos los gobiernos anteriores desde la dictadura de Fujimori que patentó el mecanismo.

Lo que al gobierno anterior del APRA le tomó cinco años, para terminar, a pesar del uso de todos los recursos del estado en la campaña electoral, con apenas una mínima bancada, al límite legal de cinco congresistas (y según muchas versiones con una pequeña ayudita de la entidad electoral, ONPE), a la pareja presidencial le ha tomado apenas 8 meses, desde que dieron el auto golpe de estado programático, expulsaron a quienes diseñaron la propuesta de gobierno original, y pusieron al actual premier Oscar-estado de emergencia-Valdés a poner (des)orden.

Con suerte, si el desgaste no llega a niveles insostenibles, la pareja presidencial, aunando a quienes permanezcan como incondicionales (lo cual, como ya se ha hecho evidente, baja objetivamente el nivel de cuadros, discursos y propuestas que sean capaces de mostrar) y a un mínimo nuevo electorado (a estas alturas, esto depende de los errores que puedan cometer las opciones de derecha, de centro y progresistas y no de lo que pueda hacer la pareja presidencial), lograrán apenas un trocito de la torta política en las próximas elecciones, lo cual les permitirá una mínima existencia política entre la vieja elite, pero abrirá también una dinámica de conflictos entre quienes hayan sacrificado su imagen política a su lado con el norte de obtener a cambio algún ascenso en el estado, sin que se haya logrado entonces suficiente para todos.

Es una triste realidad para ellos, pero no más triste que la de los excluidos de siempre que hoy, por enésima vez, son impunemente asesinados, primero simbólicamente como “extremistas ideológicos… que deben atenerse a las consecuencias” (según el presidente del país), y después físicamente, como a “perros”, como grita, rebosante de impunidad, un policía a la población de Cajamarca.

Blog del autor: http://ricardojimeneza.blogspot.com/

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