Chile desarrollado: ¿chiste o provocación?

Chile desarrollado: ¿chiste o provocación?
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El lunes 1º de julio la economía chilena ascendió a otro escalón de los rankings internacionales: el Banco Mundial cambió la calificación de Chile de país de ingreso medio-alto, a país de ingreso alto, categoría que comparte a partir de ahora con todas las naciones denominadas desarrolladas. Desde este mes, la economía chilena se codea con la portuguesa, española, pero también con la canadiense, francesa, alemana o japonesa. Desde julio, es también el primer país latinoamericano en ostentar esta calificación.

El nuevo impulso, que se agrega al de hace cuatro años cuando ingresó a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aun cuando previsto, se ha adelantado. Desde 2010 el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, había venido anunciando este “salto al desarrollo”, que preconizaba para finales de la década. Hoy Chile, con un ingreso per cápita por paridad de compra (PPD) que en 2012 marcó 21.500 dólares anuales (diez millones 750 mil pesos anuales o casi 900 mil pesos mensuales) está levemente por debajo de Portugal, que tiene un ingreso de 24.600 dólares, y por sobre México, con 16.600, y muy lejos de Brasil, con apenas 11.750 dólares.

El anuncio lo hizo Larraín junto al presidente Sebastián Piñera y al titular del Banco Mundial, el coreano nacionalizado estadounidense Jim Yong Kim, de visita en La Moneda. Aunque Larraín expresó su satisfacción por la calificación, la realidad es que no había mucho que festejar. El clima social y político no está para celebrar este tipo de anuncios. La opinión pública chilena desde hace varios años es consciente del significado que tienen estas medallas. Que Chile sea hoy estimado en el concierto mundial como un país de ingreso alto, es parte de un proceso que tiene sus orígenes, por lo menos, un par de décadas atrás y que está circunscrito a la liberalización y globalización de su economía. Para comprender la inclusión de Chile en este ranking tendríamos que comenzar a recordar las reformas estructurales “sugeridas” por este organismo y el FMI, que significaron colocar los puntales de la institucionalidad económica actual. Reformas que consistieron en la privatización de prácticamente todos los activos del Estado, la reducción drástica del aparato público y el traspaso, con la excepción de Codelco, de toda la explotación de los recursos naturales al sector privado. Que hoy la educación y gran parte de la salud esté en manos de corporaciones, es un efecto de esas transformaciones.

 

EL PARAISO NEOLIBERAL

El ingreso de Chile en el exclusivo club de países de altos ingresos representa haber alcanzado la meta de las políticas neoliberales instaladas hace más de tres décadas por las grandes corporaciones, apuntaladas por las elites políticas y financieras. De cierta manera, el modelo ha llegado a su destino: el paraíso del libre mercado expresado en un PIB de 268 mil millones de dólares. Bajo otra mirada, que es la del 90 por ciento de la población, esta calificación es un número más, un titular ajeno en la prensa especializada. ¿Qué sentido tiene un número que le asigna a cada chileno un ingreso de 900 mil pesos mensuales, con la disputa mezquina de un salario mínimo que apenas supera los 200 mil? ¿Dónde están los 21.500 dólares anuales de los niños de La Araucanía? ¿Cuál es el ingreso per cápita del 1% más rico de la población? Con estas cifras podemos decir que el discurso neoliberal que relaciona crecimiento económico con desarrollo, está acabado. El modelo, como máquina de creación de riqueza sobre la base de la desigualdad, ha tocado fondo.

Es también posible comprender el ingreso de Chile a este grupo de naciones como una jugada política del Banco Mundial. En tiempos de franco retroceso y deterioro del modelo de libre mercado, no está demás levantar a uno de los mejores alumnos de la doctrina neoliberal y premiarlo con una nueva medalla. Chile, que ha sido durante dos décadas el paradigma de la ortodoxia mercantil para Latinoamérica y también para parte del mundo, necesitaba un nuevo incentivo.

Pese a todo esto, el gobierno y el empresariado apenas festejó la inclusión de Chile en este club. Una actitud muy diferente a la que tuvieron los gobiernos de la Concertación al suscribir tratados de libre comercio durante la década pasada, los cuales fueron anunciados de manera grandilocuente como un paso más para traspasar el “umbral del desarrollo”, el ingreso, recordemos, a “las grandes ligas”. Hoy, cuando el Banco Mundial incluye a Chile entre aquellas naciones desarrolladas, parece que no hay mucho que aplaudir. Tras la cifra, no hay magia. Todo sigue igual. Los problemas parecen ser mayores que hace diez o veinte años.

Este evento, que ha pasado sin pena ni gloria, refleja el gran cambio que ha tenido el país en los últimos años. No se trata de un cambio en su PIB, que ha crecido de manera muy abultada, pasando de sólo 78 mil dólares el 2003 a más de 268 mil el año pasado, sino de la percepción que la ciudadanía tiene de este crecimiento. Si hace diez o cinco años atrás los gobiernos y la prensa afín podían aclamar los flujos de inversión extranjera y las altas tasas de crecimiento económico, hoy prefieren no festejarlos. Desde que las primeras movilizaciones estudiantiles comenzaron a exhibir las cifras de la desigualdad, la opinión pública sabe muy bien a quiénes pertenecen esos guarismos. En las redes sociales rápidamente hicieron su lectura. Para los activistas y comentaristas, la información simplemente debió haber aparecido en las páginas de algún semanario de humor. Se trataba del mejor chiste de la semana.

 

LA SABROSA TORTA  

MAL REPARTIDA

La desigualdad, bien detectada y registrada, no aminora con el crecimiento de la economía sino tiende a profundizarse. El diez por ciento más rico absorbe cerca del 60 por ciento de la riqueza, en tanto el uno por ciento más acaudalado más del 30 por ciento. Si observamos el crecimiento de la economía durante los últimos diez años, veremos que la creación de riqueza se ha concentrado en ese grupo. Bajo otra mirada, el aumento de los ingresos de aquella minoría se ha hecho mediante el empobrecimiento del resto. Las protestas en las calles son principalmente de sectores medios, que ven cómo el fruto de su trabajo termina en los bancos y en las grandes corporaciones. Si hay creación de riqueza, ésta no está en la gran mayoría de los chilenos.

El país ha crecido durante los últimos diez años a un promedio anual entre el cuatro o cinco por ciento, pero las grandes corporaciones, como la minería o la banca, a tasas sobre el veinte por ciento. En el otro extremo están los trabajadores y las pequeñas empresas. La evolución de los salarios y de las ventas apenas registra tasas del uno por ciento al año. Esta economía de varias velocidades sólo tiene una explicación: la apropiación de la riqueza, a través del control de los mercados, pero también por la utilización de mano de obra barata, desregulada y desorganizada (hasta ahora) por unas pocas gigantescas corporaciones. Este fenómeno, que hace diez o cinco años era discusión de académicos y activistas, hoy es una realidad que comparte gran parte de la ciudadanía. Las protestas no son por simples reformas o reivindicaciones puntuales: apuntan al desmantelamiento del modelo que ha hecho posible estas desigualdades.

Las elites políticas y empresariales han relacionado las protestas ciudadanas con el aumento de la riqueza nacional. Hablan de crisis de crecimiento, de demandas de clase media y reconocen, lo que ya es un avance, la necesidad de una mejor distribución. Es una realidad que hasta comparte la UDI, con su eslogan “un Chile más justo”. Pero se trata de un discurso que refuerza el modelo de libre mercado y Estado subsidiario, expresado hoy mediante todo tipo de bonos asistenciales.

Sabemos que ésta es la idea de justicia de la UDI y el sector privado, que sin embargo hoy saben que no son una respuesta a las demandas estructurales de la población. Es por ello el miedo, que es posible observar en las campañas contra una eventual reforma tributaria. El gurú económico de la extrema derecha, Hernán Büchi, en una entrevista a El Mercurio arremetía contra las propuestas de reformas que han comenzado a levantarse como futuros programas de la Concertación. Se trata de la creación de un clima de conflicto, útil para eventuales y futuras negociaciones.

La experiencia nos dice que las políticas asistenciales, que sólo han sido útiles para reducir en parte la extrema pobreza, no sirven para solventar la actual crisis que vive la gran clase media. Al observar el efecto de estas políticas públicas durante los últimos años vemos que la amortiguación de las diferencias es prácticamente nula. El ingreso autónomo -que no considera los subsidios-, del diez por ciento más pobre, representa sólo el 0,9 por ciento del total de la renta, en tanto el del diez por ciento más rico, representa el 40 por ciento. Con los subsidios, la corrección es mínima: 1,5 por ciento contra 39 por ciento.

Estas políticas, que tienen como efecto la consolidación de las desigualdades, son hoy una realidad para la ciudadanía que reclama cambios de fondo. Lo es en Chile, pero también en Brasil, España, Turquía, Grecia y otros países. El modelo de desarrollo basado en el libre mercado ha conducido a la concentración de la riqueza y el poder en unas pocas manos, en desmedro de gran parte de la población que ha disminuido su calidad de vida. Cuando la salud, la vivienda y la educación, en otras épocas consideradas como derechos económicos y sociales, pasan a ser servicios o bienes de consumo con fines de lucro, las condiciones de vida de esos “clientes” sufren un evidente retroceso.

Chile es considerado un país de alto ingreso. Pero, ¿para quiénes? Para los dueños del capital, de los medios de producción. A diferencia de las elites, que debieran festejar el ingreso en este nuevo grupo de países como una reafirmación del modelo, la ciudadanía tiene otro diagnóstico, el que se expresa con meridiana claridad: recuperación de los medios de producción, renacionalización, estatización.

Las demandas levantadas por las organizaciones sociales que convocaron al paro nacional del 11 de julio apuntaron a una reestructuración completa de la institucionalidad económica y política, las que eran impensables hace cinco años. Cualquiera de ellas, desde el final del sistema de capitalización individual en las AFPs a la educación gratuita y de calidad, desde la renacionalización del cobre a una reforma tributaria que nos coloque al nivel de los países de altos ingresos, significa una desinstalación del modelo neoliberal. El tiempo de las reformas, que no las detectó la elite política y empresarial, ya pasó. Hoy es el momento de cambios profundos.

En una entrevista aparecida en La Tercera la candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, reconoció este nuevo escenario en cuanto dificulta la gobernabilidad. Bachelet y cualquier representante de las elites en el poder, sabe hoy que mantener un modelo que en Chile y en el mundo se cae a pedazos, lleva ciertamente a una posible situación de ingobernabilidad. Aquel mismo día, las protestas arreciaban en Brasil, Turquía, Egipto y Bulgaria por causas similares.

El sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein publicó una columna el fin de semana pasado titulada “Levantamientos aquí, allá, en todas partes”. Para Wallerstein, “estamos en medio de una transición estructural que va de una economía-mundo capitalista que se desvanece a un nuevo tipo de sistema. Pero ese nuevo tipo de sistema podría resultar mejor o peor. Esa es la real batalla en los próximos 20-40 años. El cómo nos comportemos aquí, allá o en todas partes, deberá decidirse en función de esta importante batalla política, fundamental a nivel mundial”.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 785, 12 de julio, 2013

www.puntofinal.cl

El chileno Mauricio Flores ha ganado el Abierto de Montcada 2013

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El Gran Maestro chileno Mauricio Flores Ríos fue declarado claro ganador del 21er Abierto Ciudad de Montcada Grupo A tras concluir el evento con 7,5/9 puntos.

El XXI Open Internacional Ciutat de Montcada se jugó entre el 25 de junio y el 3 de julio en el Hotel Ciutat de Montcada, c/. Verdi 12. Centro Comercial El Punt. Montcada i Reixac. Estación Renfe Montcada Ripollet.

El Grupo A contó con 99 jugadres de 17 países, incluyendo a 21 Grandes Maestros y 25 Maestros Internacionales.

Alexis Cabrera (España), Jorge Cori (Perú) y Evgeny Gleizerov (Rusia) compartieron el segundo lugar con 7 puntos cada uno.

El Grupo estaba reservada para jugadores con un Elo inferior a 2000 FIDE. 126 jugadores de seis diferentes países compitieron. Ismael Molano Lafuente (España) fue el claro ganador tras obtener 8,0/9 puntos. Clasificación final más abajo.

Fuente: www.chessdom.com

Clasificación Final – Grupo A:

1. GM Flores Rios Mauricio CHI 2492 – 7.5
2. GM Cabrera Alexis ESP 2525 – 7
3. GM Cori Jorge PER 2549 – 7
4. GM Gleizerov Evgeny RUS 2553 – 7
5. GM Burmakin Vladimir RUS 2575 – 6.5
6. GM Nisipeanu Liviu-Dieter ROU 2667 – 6.5
7. GM Cuartas Jaime Alexander COL 2484 – 6.5
8. IM Guerra Mendez Jose Angel CUB 2505 – 6.5
9. IM Saptarshi Roy IND 2447 – 6.5
10. GM Ortiz Suarez Isan Reynaldo CUB 2612 – 6
11. GM Ulibin Mikhail RUS 2523 – 6
12. IM Fluvia Poyatos Jordi ESP 2445 – 6
13. FM Anurag Mhamal IND 2401 – 6
14. GM Cruz Cristhian PER 2499 – 5.5
15. WGM Cori T. Deysi PER 2437 – 5.5
16. IM Lorenzo De La Riva Lazaro ESP 2424 – 5.5
17. Rishi Sardana IND 2308 – 5.5
18. GM Peralta Fernando ARG 2622 – 5.5
19. IM Escobar Forero Alder COL 2468 – 5.5
20. GM Herraiz Hidalgo Herminio ESP 2447 – 5.5
21. IM Panelo Marcelo ARG 2428 – 5.5
22. GM Laxman R.R. IND 2397 – 5.5
23. FM Ducarmon Quinten NED 2436 – 5.5
24. Garriga Cazorla Pere ESP 2090 – 5.5
25. IM Valdes Leonardo CRC 2436 – 5.5
26. IM Kjartansson Gudmundur ISL 2453 – 5.5
27. GM Munoz Pantoja Miguel ESP 2459 – 5.5
28. IM Perpinya Rofes Lluis Maria ESP 2400 – 5.5
29. GM Neelotpal Das IND 2461 – 5.5
30. IM Narayanan Srinath IND 2464 – 5.5
31. FM Gomez Jurado Luis Alberto ESP 2273 – 5.5
32. IM Moreno Ruiz Javier ESP 2486 – 5
33. FM Martinez Ramirez Erik ESP 2306 – 5
34. IM Pancevski Filip MKD 2513 – 5
35. GM Deepan Chakkravarthy J. IND 2468 – 5
36. IM Rios Cristhian Camilo COL 2360 – 5
37. IM Satyapragyan Swayangsu IND 2464 – 5
38. FM Sanchez Ibern Marc ESP 2401 – 5
39. IM Del Rey Diego ESP 2376 – 5
40. FM Barbero Sendic Alejandro ESP 2326 – 5
41. IM Asis Gargatagli Hipolito ESP 2490 – 5
42. WIM Fandino Reyes Roquelina CUB 2067 – 5
43. IM Gagare Shardul IND 2407 – 4.5
44. IM Aloma Vidal Robert ESP 2421 – 4.5
45. IM Vehi Bach Victor Manuel ESP 2321 – 4.5
46. FM Camacho Collados Jose KOR 2371 – 4.5
47. FM Cruz Lledo Pablo ESP 2258 – 4.5
48. GM Narciso Dublan Marc ESP 2536 – 4.5
49. Dalo Hermes VEN 2148 – 4.5
50. Cori Quispe Kevin PER 2088 – 4.5
51. FM Ruiz Aguilar Pablo Alexander COL 2307 – 4.5
52. Aryan Chopra IND 2122 – 4.5
53. FM Capellades Subirana Marc ESP 2245 – 4.5
54. GM Perez Mitjans Orelvis ESP 2496 – 4
55. CM Arjun Bharat IND 2298 – 4
56. FM Garcia Eduardo COL 2254 – 4
57. FM Thakur Akash IND 2215 – 4
58. WGM Arribas Robaina Maritza CUB 2331 – 4
59. WIM Zapata Karen PER 2180 – 4
60. MK Amores Gago Javier ESP 2142 – 4
61. MK Martorell Aguado Joan ESP 2179 – 4
62. Juan Bartroli Pau ESP 2142 – 4
63. Navarrete Espi Samuel ESP 2214 – 4
64. WIM Salazar Aura Cristina COL 2200 – 4
65. MK Del Valle Cirera Adria ESP 2118 – 4
66. Jaramillo Ochoa Mateo COL 2095 – 4
67. Abhishek Kelkar IND 2274 – 4
68. MK Fernandez Diaz Cristian ESP 2100 – 4
69. MK Chalmeta Ugas Jordi ESP 2210 – 4
70. Porta Tovar Oriol ESP 2076 – 4
71. WIM Nicolas Zapata Irene ESP 2283 – 4
72. MK Gallart Zafra Jaume ESP 2279 – 3.5
73. MK Menac Comas Joan Ramon ESP 2170 – 3.5
74. Santos Morales Natalia Andrea COL 2081 – 3.5
75. Ducarmon Renzo NED 2020 – 3.5
76. MK Severri Arrese Carlos ESP 1894 – 3.5
77. MK Gutierrez Anso Jose ESP 2096 – 3.5
78. Barba Rios Enric ESP 1965 – 3.5
79. Garcia Ramos Daniel ESP 1955 – 3.5
80. Castellanos Bogalo Antonio ESP 2066 – 3.5
81. MK Castells Briones Miquel ESP 1978 – 3
82. Nadal Fajardo Ricard ESP 1932 – 3
83. Garcia De Blas Esteban ESP 2016 – 3
84. NM Ridameya Tatche Jose Miguel ESP 1991 – 3
85. WIM Real Pereyra Diana Carime MEX 2062 – 3
86. Ortiz De Latierro Olivella Aitor ESP 2078 – 3
87. Morais Carreras Javier ESP 1993 – 3
88. Corriguelas Armillas Frederic ESP 2030 – 3
89. Saez Coma Alejandro ESP 2005 – 2.5
90. Cervello Tost Ferran ESP 2035 – 2.5
91. Cervello I Tost Roger ESP 1951 – 2.5
92. Vargas Drechsler Carlos ESP 1874 – 2.5
93. Porta Tovar Guillem ESP 1958 – 2.5
94. Fernandez Gonzalez Julio Hono ESP 1986 – 2
95. WIM Moreno Garcia Elizabeth Paola VEN 2025 – 2
96. GM Aroshidze Levan GEO 2568 – 1.5
97. Gallegos Gomez Jacinto ESP 1756 – 1
98. Jabli Mohamed ESP 2026 – 1
99. Perez Ruiz Santiago ESP 1883 – 1

Torneo Barbera del Valles 2013

Peruano Cristhian Cruz termina primero en el Torneo Barbera del Valles 2013

Jul 12, 2013 – Fuente: www.chessdom.com

El GM peruano Cristhian Cruz mantuvo el buen nivel que demostró en el inicio del XXXVI Abierto Internacional de Barberá del Vallés para terminar en el claro primer puesto.

El torneo se jugó entre el 4 y el 12 de julio en el club de ajedrez de la ciudad catalana, ubicado en la C/ Torre d´en Gorgs Nº 40.

Cruz terminó con 7.5/9 puntos para dejar a sus más cercanos seguidores a medio punto de distancia. Un empate final contra el MI indio Shardul Gagare fue suficiente para asegurar el primer premio en este fuerte abierto. Su rating performance de 2702 fue suficiente para ganarse 22 puntos en la siguiente lista de Elo de la FIDE.

El primer rankeado Isan Ortiz y el local Marc Narciso terminaron en segundo y tercer lugar, respectivamente. Ambos lograron 7 anotaciones.

Francesc Nieto culminó primero en el Grupo B, mientras que Francesc Garnica fue el ganador del Grupo C.

Sitio web oficial

Clasificación Final:

1 GM Cruz Cristhian PER 2499 7.5
2 GM Ortiz Suarez Isan Reynaldo CUB 2612 7
3 GM Narciso Dublan Marc ESP 2536 7
4 IM Gagare Shardul IND 2419 6.5
5 IM Tania Sachdev IND 2430 6.5
6 IM Narayanan Srinath IND 2475 6.5
7 GM Ivanov Sergey RUS 2555 6
8 GM Flores Rios Mauricio CHI 2492 6
9 GM Grigoryan Karen H. ARM 2550 6
10 GM Lopez Martinez Josep Manuel ESP 2547 6
11 IM Rios Cristhian Camilo COL 2360 6
12 GM Perez Mitjans Orelvis ESP 2495 6
13 IM Prasca Sosa Rafael VEN 2426 6
14 IM Valdes Leonardo CRC 2444 6
15 IM Saptarshi Roy IND 2447 5.5
16 IM Aloma Vidal Robert ESP 2421 5.5
17 GM Hayrapetyan Hovik ARM 2486 5.5
18 IM Perpinya Rofes Lluis Maria ESP 2400 5.5
19 FM Thakur Akash IND 2234 5.5
20 GM Laxman R.R. IND 2401 5.5
21 Abhishek Kelkar IND 2274 5.5
22 IM Sequera Paolini Jose VEN 2394 5.5
23 IM Escobar Forero Alder COL 2466 5.5
24 GM Cabrera Alexis ESP 2525 5
25 IM Pulvett Daniel VEN 2405 5
26 IM Asis Gargatagli Hipolito ESP 2487 5
27 IM Satyapragyan Swayangsu IND 2464 5
28 IM Vehi Bach Victor Manuel ESP 2308 5
29 Aryan Chopra IND 2122 5
30 FM Cruz Lledo Pablo ESP 2258 5
31 FM Larsen Karsten DEN 2270 5
32 IM Vassallo Barroche Mauricio ESP 2434 5
33 IM Bergez Luc FRA 2395 5
34 Rishi Sardana IND 2316 5
35 Garriga Cazorla Pere ESP 2071 5
36 IM Fluvia Poyatos Jordi ESP 2445 5
37 Dalo Hermes VEN 2148 5
38 IM Lorenzo De La Riva Lazaro ESP 2433 5
39 IM Alonso Moyano Jonathan ESP 2420 5
40 FM Martynov Pavel RUS 2321 4.5
41 FM Martinez Ramirez Erik ESP 2306 4.5
42 IM Sanchez Guirado Francisco ESP 2339 4.5
43 FM Plukkel Sjoerd NED 2314 4.5
44 Basencyan Mark ARM 2130 4.5
45 Iagar Razvan-Gabriel ROU 2190 4.5
46 MK Carrasco Rodriguez Jesus ESP 2183 4.5
47 WIM Salazar Aura Cristina COL 2200 4
48 WFM Raghavi N. IND 2097 4
49 FM Gomez Jurado Luis Alberto ESP 2273 4
50 Bijlsma Nick NED 2166 4
51 FM Anurag Mhamal IND 2418 4
52 MK Perez Manas Benjamin ESP 2307 4
53 Jaramillo Ochoa Mateo COL 2074 4
54 Smith Thijmen NED 2193 4
55 CM Arjun Bharat IND 2298 4
56 Jordan Arenas Manuel ESP 2153 4
57 Porta Tovar Oriol ESP 2113 4
58 IM Van Riemsdijk Herman C. BRA 2367 4
59 Navarrete Espi Samuel ESP 2214 4
60 WIM Bivol Alina RUS 2207 3.5
61 FM Ruiz Aguilar Pablo Alexander COL 2307 3.5
62 FM Capellades Subirana Marc ESP 2260 3.5
63 Ventura Bolet Maxim ESP 2045 3.5
64 Garcia Playa David ESP 2005 3.5
65 MK Diaz Camallonga Carles ESP 2216 3.5
66 MK Lacasta Palacio Joaquim ESP 2171 3.5
67 WIM Real Pereyra Diana Carime MEX 2076 3.5
68 MK Gonzalez Fuente Carlos ESP 2269 3
69 MK Amores Gago Javier ESP 2167 3
70 MK Fernandez Diaz Cristian ESP 2144 3
71 FM Yakushev Vladimir RUS 2111 3
72 NM Ridameya Tatche Jose Miguel ESP 1991 3
73 Sanchez Dengra Jose Maria ESP 2134 3
74 MK Gutierrez Anso Jose ESP 2068 3
75 Sayrol Clols Josep Maria ESP 2117 3
76 MK Castells Briones Miquel ESP 1959 2.5
77 Saez Coma Alejandro ESP 2025 2.5
78 FM Avila Jimenez Xavier ESP 2242 2.5
79 Varela La Madrid Maria VEN 1927 2
80 Molina Morena Antonio ESP 2174 2
81 Jareno Badenas Aleix ESP 2114 2
82 MK Campos Cayuelas Marc ESP 2106 1.5
83 MK Obon Temprano Sergi ESP 2301 0

Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil

Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil
Las últimas semanas fueron pródigas en acontecimientos reveladores de los alcances de la contraofensiva desplegada por Washington a los efectos de dinamitar los diversos procesos integracionistas en marcha en Latinoamérica. Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira y en cuanto demuestre una mayor gravitación en los asuntos del hemisferio será también ella objeto de los más encarnizados ataques. Una de las armas más recientemente pergeñadas por la Casa Blanca ha sido la Alianza del Pacífico, engendro típico de la superpotencia para movilizar a sus peones al sur del Río Bravo y utilizarlos como eficaces “caballos de Troya” para cumplir con los designios del imperio. Otra alianza, la “mal nacida” según el insigne historiador y periodista argentino Gregorio Selser, la inventó a comienzos de los sesentas del siglo pasado John F. Kennedy para destruir a la Revolución Cubana. Aquella, la Alianza para el Progreso, que en su momento dio pábulo a algunos pesimistas pronósticos entre las fuerzas anti-imperialistas, fracasó estrepitosamente. La actual no parece destinada a correr mejor suerte. Pero derrotarla exigirá, al igual que ocurriera con su predecesora, de toda la firmeza e inteligencia de los movimientos sociales, las fuerzas políticas y los gobiernos opuestos –en diversos grados, como es evidente al observar el panorama regional- al imperialismo. Flaquezas y debilidades políticas y organizativas unidas a la credulidad ante las promesas de la Casa Blanca, o las absurdas ilusiones provocadas por los cantos de sirena de Washington, señalarían el camino de una fenomenal derrota para los pueblos de Nuestra América.En este sentido resulta más que preocupante la crónica indecisión de Brasilia en relación al papel que debe jugar en los proyectos integracionistas en curso en Nuestra América. Y esto por una razón bien fácil de comprender. Henry Kissinger, que a su condición de connotado criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, lo puso de manifiesto cuando satisfecho con el realineamiento de la dictadura militar brasileña luego del derrocamiento de Joao Goulart acuñó una frase que hizo historia. Sentenció que “ hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina”. Esto ya no es tan cierto hoy, porque la marejada bolivariana ha cambiado el mapa sociopolítico regional para bien, pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con resolución los diversos procesos integracionistas (Mercosur, Unasur, CELAC) otra sería su historia. Pero Washington ha venido trabajando desde hace tiempo sobre la dirigencia política, diplomática y militar del Brasil para que modere su intervención en esos procesos, y se ha anotado algunos éxitos considerables. Por ejemplo, explotando la ingenua credulidad de Itamaraty cuando desde Estados Unidos se les dice que va a garantizar para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mientras la India y Pakistán, (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria (el país más poblado de África) y Japón y Alemania, sin ir más lejos, tendrían que conformarse con mantener su status actual de transitorios miembros de ese organismo. Pero otra hipótesis dice que tal vez no se trate sólo de ingenuidad, porque la opción de asociarse íntimamente a Washington seduce a muchos en Brasilia. Prueba de ello es que pocos días después de asumir su cargo el actual canciller de Dilma Rousseff, Antonio Patriota, otorgó un extenso reportaje a Paulo Cesar Pereira, de la revista Veja.

La primera pregunta que le formulara el periodista fue la siguiente: “En todos sus años como diplomático profesional, ¿qué imagen se formó de Estados Unidos?” La respuesta fue asombrosa, sobre todo por provenir de un hombre que se supone debe defender el interés nacional brasileño y, a través de las instituciones como el Mercosur, la Unasur y la CELAC, participar activamente en promover la autodeterminación de los países de los países del área: “Es difícil hablar de manera objetiva porque tengo una involucración emocional (¡sic!) con los Estados Unidos a través de mi familia, de mi mujer y de su familia. Existen aspectos de la sociedad americana que admiro mucho.” 1

Lo razonable hubiera sido que se le pidiera de inmediato la renuncia por “incompatibilidad emocional” para el ejercicio de su cargo, para decirlo con delicadeza, cosa que no ocurrió. ¿Por qué? Porque es obvio que coexisten en el gobierno brasileño dos tendencias: una, moderadamente latinoamericanista, que prosperó como nunca antes bajo el gobierno de Lula; y otra que cree que el esplendor futuro del Brasil pasa por una íntima asociación con Estados Unidos y, en parte, con Europa, y que recomienda olvidarse de sus revoltosos vecinos. Esta corriente todavía no llega a ser hegemónica al interior del Palacio del Planalto pero sin duda que hoy día encuentra oídos mucho más receptivos que antes.

Este cambio en la relación de fuerzas entre ambas tendencias salió a luz en numerosas ocasiones en los últimos días. Pese a ser uno de los países espiados por Estados Unidos, y a que Brasilia dijera que el hecho era “extremadamente grave” tras cartón se hizo público que no se le asignaría asilo político a Edward Snowden, quien denunció la gravísima ofensa inferida al gigante sudamericano. Otro: la muy lenta reacción de la presidenta brasileña ante el secuestro del que fuera víctima Evo Morales la semana pasada: si los presidentes de Cuba, Ecuador, Venezuela y Argentina (amén del Secretario General de la Unasur, Alí Rodríguez) se tardaron apenas unos pocos minutos luego de conocida la noticia para expresar su repudio a lo ocurrido y su solidaridad con el presidente boliviano, Rousseff necesitó casi quince horas para hacerlo. Después, inclusive, de las duras declaraciones del mismísimo Secretario General de la OEA, cuya condena se conoció casi en coincidencia con la de los primeros. Conflictos y tironeos al interior del gobierno que aduciendo un inverosímil pretexto (las masivas protestas populares de los días anteriores, ya por entonces apagadas) impidieron que la mandataria brasileña no asistiera al encuentro de presidentes que tuvo lugar en Cochabamba, una ciudad localizada a escasas dos horas y media de vuelo desde Brasilia, debilitando el impacto global de esa reunión y, en el plano objetivo, coordinándose con la estrategia de los gobiernos de la Alianza del Pacífico que, como lo sugiriera el presidente Rafael Correa, bloquearon lo que debió haber sido una cumbre extraordinaria de presidentes de la Unasur.

Para una América Latina emancipada de los grilletes neocoloniales es decisivo contar con Brasil. Pero ello no será posible sino a cuentagotas mientras no se resuelva a favor de América Latina el conflicto entre aquellos dos proyectos en pugna. Esto no sólo convierte a Brasil en un actor vacilante en iniciativas como el Mercosur o la Unasur, lo que incide negativamente sobre su gravitación internacional, sino que lo conduce a una peligrosa parálisis en cruciales cuestiones de orden doméstico. Por ejemplo, a no poder resolver desde el 2009 dónde adquirir los 36 aviones caza que necesita para controlar su inmenso territorio, y muy especialmente la gran cuenca amazónica y sub-amazónica, a pesar del riesgo que implica dilatar la adquisición de las aeronaves aptas para tan delicada tarea. Una parte del alto mando y la burocracia política y diplomática se inclina por un re-equipamiento con aviones estadounidenses, mientras que otra propone adquirirlos en Suecia, Francia o Rusia. Ni siquiera Lula pudo zanjar la discusión.

Esta absurda parálisis se destrabaría fácilmente si los involucrados en la toma de decisión se formularan una simple pregunta: ¿cuántas bases militares tienen en la región cada uno de los países que nos ofertan sus aviones para vigilar nuestro territorio? Si lo hicieran la respuesta sería la siguiente: Rusia y Suecia no tienen ni una; Francia tiene una base aeroespacial en la Guayana francesa, administrada conjuntamente con la OTAN y con presencia de personal militar estadounidense; y Estados Unidos tiene, en cambio, 76 bases militares en la región, un puñado de ellas alquiladas a -o co-administradas con- terceros países como el Reino Unido, Francia y Holanda. Algún burócrata de Itamaraty o algún militar brasileño entrenado en West Point podría aducir que esas se encuentran en países lejanos, que están en el Caribe y que tienen como misión vigilar a la Venezuela bolivariana. Pero se equivocan: la dura realidad es que mientras ésta es acechada por 13 bases militares norteamericanas instaladas en sus países limítrofes, Brasil se encuentra literalmente rodeado por 23, que se convierten en 25 si sumamos las dos bases británicas de ultramar con que cuenta Estados Unidos –vía la OTAN- en el Atlántico ecuatorial y meridional, en las Islas Ascensión y Malvinas respectivamente. De pura casualidad los grandes yacimientos submarinos de petróleo de Brasil en encuentran aproximadamente a mitad camino entre ambas instalaciones militares. 2

Ante esta inapelable evidencia, ¿cómo es posible que aún se esté dudando a quién no comprarle los aviones que el Brasil necesita? La única hipótesis realista de conflicto que tiene ese país (y toda América Latina, digámoslo de paso) es con Estados Unidos. En esta parte del mundo hay algunos que pronostican que el enfrentamiento será con China, ávida por acceder a los inmensos recursos naturales de la región. Pero mientras China invade la región con un sinnúmero de supermercados Washington, lo hace con toda la fuerza de su fenomenal músculo militar, pero rodeando principalmente a Brasil. Y, por si hiciera falta George W. Bush reactivó también la Cuarta Flota (¡en otras de esas grandes “casualidades” de la historia!) justo pocas semanas después que el presidente Lula anunciara el descubrimiento del gran yacimiento de petróleo en el litoral paulista. Pese a ello persiste la lamentable indefinición de Brasilia. ¿O es que ignoran sus dirigentes las enseñanzas de la historia? ¿No sabían que John Quincy Adams, el sexto presidente del país del Norte, dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”? ¿Desconocen los funcionarios a cargo de estos temas que ni bien el presidente Hugo Chávez comenzó a tener sus primeros diferendos con Washington la Casa Blanca dispuso el embargo a todo envío de partes, repuestos y renovados sistemas de aeronavegación y combate para la flota de los F-16 que tenía Venezuela, misma que por eso mismo quedó inutilizada y tuvo que ser reemplazada? No hace falta demasiada inteligencia para imaginar lo que podría ocurrir en el para nada improbable caso de que se produjera un serio diferendo entre Brasil y Estados Unidos por la disputa del acceso a, por ejemplo, algunos minerales estratégicos que se encuentran en la Amazonía; o al petróleo del “pre-sal”; o, el escenario del “caso peor”, si Brasilia decidiera no acompañar a Washington en una aventura militar encaminada producir un “cambio de régimen” en algún país de América Latina y el Caribe, replicando el modelo utilizado en Libia o el que se está empleando a sangre y fuego en Siria.

En ese caso, la represalia que merecería el “aliado desleal”, en ese hipotético caso el Brasil, que renuncia a cumplir con sus compromisos sería la misma que se le aplicara a Chávez, y Brasil quedaría indefenso. Ojalá que estas duras realidades pudieran comenzar a discutirse públicamente y que esa gran nación sudamericana pueda comenzar a discernir con claridad donde están sus amigos y quiénes son sus enemigos, por más que hoy se disfracen con una piel de oveja. Esto podría poner término a sus crónicas vacilaciones. Ojalá que la reunión de hoy del Mercosur en Montevideo y la próxima de la Unasur puedan convertirse en las ocasiones propicias para esta reorientación de la política exterior del Brasil.

* Una versión reducida de esta nota se publica en Página/12 de Buenos Aires  

Notas:

1 Ver la entrevista completa en http://www.politicaexterna.com/17260/entrevista-de-antonio-patriota-para-a-veja#ixzz2YlP9rhdn

2 Sobre este tema ver el imprescindible estudio de Telma Luzzani, Territorios Vigilados. Como opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica (Buenos Aires: Debate, 2012). El tema también se examina en nuestro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012)