Boxeo y cultura proletaria a inicios del siglo XX

 Luis_Vicentini

Boxeo y cultura proletaria a inicios del siglo XX

Jorge Drouillas Espinosa[1]

En una anterior columna hablamos del boxeo y su influencia sobre la cultura proletaria a inicios del siglo XX. El deporte adquirió un profundo significado durante el proceso de configuración de la cultura obrera como antítesis de los valores burgueses. Pero si en la anterior columna analizamos como los primeros núcleos de pensamiento libertario se apropiaron de la idea del deporte como un elemento fundamental en su construcción como grupo contracultural. En el deporte espectáculo, también hubo una transición desde un deporte que se creía solo representativo del “Sportman” británico a el boxeador, como representante de la cultura obrera del naciente Santiago del 1920.

 

En la revista chilena “Los Sports” de comienzos de siglo se relata la batalla entre el campeón  sudamericano Chileno, Luis Vicentini y el campeón de Uruguay Julio Cesar Fernández, el “match” como es señalado en la revista, tiene un sabor amargo ya que parece haberse alargado ante un oponente sin mucha jeraquia, lo interesante es como la revista recopila el encuentro:

 

“Por lo general, las peleas de esta índole no llegan a tener en la practica el interés que el público desea. Gran culpa tiene de ello la estupenda reclame de la prensa, que hace del adversario un Dios. Tanto se había dicho de Fernández en la prensa diaria, que la enorme concurrencia vio la iniciación del combate sin candidato propio. Agréguese a esto una pelea a penas más que regular y se comprenderá el por qué los rounds pasaron en medio de un desinterés mal disimulado. El Match en si no merece en si otro calificativo que de academia. Fernández comprendió su pelea perdida desde el segundo round e hizo lo natural: librarse de una derrota definitiva o sea del K.O. y se cubrió cuanto pudo. El culpable de la falta de interés, no es Fernández sino que Vicentini, de quien esperábamos mayor ciencia para descubrir a su rival y aplicar el golpe final.[2]

 

Aquí estamos frente al deporte moderno como espectáculo de masas, las masas obreras acuden a los encuentros de box, futbol y otros deportes, con el afán de vitorear a sus ídolos. Luis Vicentini oriundo de Chillan nacido en 1902, era hijo de inmigrantes italianos, ascendió desde abajo luchando en el club “Raab de Recoleta”, el famoso semillero de boxeadores de la clase obrera. Vicentini fue campeón en la categoría welter, destacando tempranamente por su noqueadora derecha incluso fue apodado “el escultor de mentones.” En 1924 realizo una carrera prodigiosa por Estados Unidos, giras y encuentros con pugilistas de primer nivel, por esto se granjeo una gran popularidad y afecto del mundo popular que lo veía como uno de sus ídolos. El relato del combate deja un sabor amargo dado las altas expectativas que se tenían sobre su futuro.

 

En el deporte masivo existe una sociabilidad obrera e incluso entre las otras clases que de igual modo asisten a los encuentros, sin las características barreras clasistas de la época. El deporte es un punto de encuentro y sociabilidad entre los asistentes. El boxeo durante los inicios del siglo XX, alcanzo un importante desarrollo e interés al interior de la clase trabajadora, que veía en este duro deporte la definición de las pautas de masculinidad y ascenso social en una sociedad que virtualmente cerraba todas las oportunidades a quien no estuviera directamente ligado a los circuitos de poder. Vicentini representaba en sí mismo el mundo obrero, la masculinidad y el triunfo sobre el destino.

 

 

 



[1] Magister Historia y Ciencias Sociales. Jorge Drouillas Espinosa, columnista de www.boxeochile.cl y editor de www.londonprize.wordpress.com

[2]Los Sports.” 16 de marzo de 1923. Pág. 13


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