Miseria y desesperación en la huida de 100.000 personas de la embestida de Assad contra Idlib

Miseria y desesperación en la huida de 100.000 personas de la embestida de Assad contra Idlib

 

Middle East Eye

 

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

 

Pueblos enteros destruidos y vaciados mientras las fuerzas del gobierno sirio intensifican los ataques y bombardeos aéreos sobre uno de los últimos enclaves rebeldes.

Los sirios de Idlib se sienten abandonados por el mundo; decenas de miles de personas escapan de la carnicería de un gobierno que ha destruido pueblos enteros y que ha sumido a sus gentes en una desesperación total.

El pasado lunes, tropas leales al presidente Bashar al-Asad machacaban con fuego de artillería la provincia y otras fuerzas avanzaban por el norte, mientras al menos 100.000 sirios huían la pasada semana hacia la frontera turca, según los grupos de ayuda humanitaria turcos.

La provincia, que junto con el suburbio damasceno de la zona oriental de Ghuta, sigue siendo uno de los dos únicos baluartes importantes que la oposición retiene en Siria y está bajo el control de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), una coalición dominada por el antiguo afiliado de al-Qaida Yabhat Fateh al-Sham (JFS).

“Hay bastante desesperación”, decía Ahmed, un estudiante de 21 años de la universidad de Idlib, en declaraciones a Middle East Eye. “Saben que tendrán que marcharse en cualquier momento sin previo aviso”.

“Los vecinos de los dos pueblos de Alghadfa y Yaryanaz han abandonado sus hogares porque los bombardeos han arrasado con todo”.

Ahmed dijo que las familias habían empezado a establecer campamentos improvisados a ambos lados de las carreteras y estaban quemando todo lo que encontraban para poder mantenerse calientes en estos duros meses invernales.

“Esta gente no cuenta con ayuda alguna, nadie les está auxiliando”, dijo. “Han renunciado ya a que el mundo venga en su ayuda y tratan de sobrevivir como pueden”.

Hosam Mohammed, un doctor de la ciudad de Harem, dijo que su hospital había tenido que atender a un número cada vez mayor de heridos durante las dos últimas semanas en que se han intensificado los ataques aéreos del gobierno, y que en estos momentos pasaban por una grave escasez de suministros médicos.

“No tenemos capacidades para atender a muchos pacientes, por eso estamos enviando a los que presentan las heridas más graves al hospital fronterizo de Bab al-Hawa, donde les están cuidando o enviando a hospitales del interior de Turquía cuando es necesario realizar cirugías más complejas”, explicó.

Advirtió de que el crudo invierno y la falta de refugio y agua potable estaban exacerbando la situación.

“Vivir en las montañas en medio de una tierra llena de fango, sin servicio alguno, hará que la vida de esas personas se convierta en un duro reto durante el invierno”, alertó.

Las fuerzas armadas sirias, apoyadas por milicias de voluntarios, están actualmente intentando tomar la base aérea militar de Abu Duhur, al este de Alepo. Después, dirigiéndose hacia el norte, se unirán a las fuerzas pro-Asad en el sur de Alepo, separando el este y oeste de Idlib en dos entidades diferentes.

Mediante una violenta campaña apoyada por los aviones de combate rusos, así como por milicias iraníes, iraquíes, libanesas y afganas, el gobierno sirio ha conseguido recuperar la mayor parte de Siria, incluso después de que Asad pasara por una posición precaria a principios de 2015.

Más de 340.000 personas han sido asesinadas, y hay millones de seres desplazados de sus hogares desde que estalló el conflicto con las protestas contra el gobierno de 2011.

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos declaró que los ataques aéreos del domingo dejaron “al menos 21 muertos, entre ellos ocho niños y once miembros de una misma familia”, al este de la ciudad de Sinyar, en el sureste de la provincia.

El martes, el ministro de asuntos exteriores de Turquía acusó al gobierno sirio de estar atacando a las fuerzas “moderadas” presentes en la provincia y advirtió que cualquier continuación de las hostilidades podría amenazar las conversaciones de paz que tendrán lugar en la localidad rusa de Sochi el 29 de enero.

“Las fuerzas del régimen están golpeando a la oposición moderada con el pretexto de combatir a [Frente] al-Nusra”, dijo Mevlut Cavusoglu, en referencia a la anterior denominación del JFS. “Esta actitud va a echar por tierra la solución política del conflicto”.

El año pasado, Rusia, Turquía e Irán negociaron la creación de “zonas de desescalada” en una serie de áreas en Siria, con el objetivo de detener los combates.

Sin embargo, el gobierno sirio y sus aliados han ignorado repetidamente este acuerdo y han continuado atacando las zonas bajo control rebelde.

En un movimiento para demostrar su impaciencia ante la situación, Turquía convocó el martes a los embajadores de Rusia e Irán para protestar por las violaciones del gobierno de Asad en las zonas fronterizas de desescalada de Idlib en los últimos días, según declaró el ministro de exteriores turco.

Desunión entre los rebeldes

Muchos de los habitantes de Idlib están también culpando a la desunión existente entre las facciones rebeldes, tanto dentro como fuera de la provincia, del avance de las fuerzas del gobierno sirio.

Idlib fue originalmente capturada en 2015 por la coalición de Yaish al-Fateh (el Ejército de la Conquista), que incluía al Frente al-Nusra, Ahrar al-Sham, Faylaq al-Sham y otras facciones rebeldes. Sin embargo, la alianza pasó por dificultades tras las tensiones surgidas entre los diferentes grupos, especialmente por las diferencias ideológicas entre el Frente al-Nusra (entonces abiertamente aliado de al-Qaida) y el resto de los grupos.

Tras una serie de enfrentamientos en 2017, el grupo, ahora denominado Hayat Tahrir Al-Sham, pudo hacerse con el control total de la provincia, expulsando incluso al todopoderoso, en tiempos anteriores, Ahrar al-Sham.

La situación alarmó a la comunidad internacional, que en gran medida considera que el HTS es una organización terrorista, al igual que los habitantes de Idlib, que han tenido que soportar la dura represión desplegada por el grupo, así como la suspensión de las entidades locales elegidas por sus vecinos.

El pasado domingo se produjo una explosión en Idlib, en una base del grupo pro-HTS Ajnad al-Qawqaz, que dejó al menos 43 muertos, entre ellos 28 civiles.

Algunos sospechan que la explosión, que según los activistas fue resultado de un coche bomba, podía haber sido preparada por un grupo rebelde rival.

Mohammed Radwan, un voluntario de la ayuda humanitaria que actúa en Idlib, dijo a MEE que los vecinos habían organizado una manifestación para pedir a los grupos rebeldes que se unieran para combatir a las fuerzas pro-Asad.

“Están muy afectados por las luchas internas porque eso debilita la fortaleza de las facciones revolucionarias”, dijo. “Y así es más fácil que las fuerzas de Asad y sus aliados se hagan con el control. Por eso se manifestaron para denunciar sus enfrentamientos y pedirles que se unan para combatir al ejército de Asad, que es el enemigo principal”.

(Este artículo ha contado con la colaboración de Zouhir al-Shimale, periodistay fotógrafo de Alepo.)

Alex MacDonald lleva mucho tiempo siguiendo la política de Oriente Medio, Asia y el mundo musulmán en general, examinando las interminables luchas sociales e ideológicas de la región. Ha informado desde Iraq, Turquía y Bosnia.

Areeb Ullah es periodista de Middle East Eye.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/news/syrians-despair-idlib-assad-loyalists-continue-advance-1205165059 


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