Un millón de civiles padecen de cólera, pero el bloqueo es total

Un millón de civiles padecen de cólera, pero el bloqueo es total
A l´Encontre
Arabia Saudí ha impuesto un bloqueo a este país martirizado. Tras dos años de guerra, más de 20 millones de civiles necesitan ayuda humanitaria y un millón padecen de cólera.
“A lo largo de los últimos tres días, la coalición liderada por Arabia Saudí no ha autorizado a Médicos Sin Fronteras (MSF) el aterrizaje en Saná y Adén de su avión proveniente de Yibuti, a pesar nuestras repetidas demandas”, se indigna Justin Armstrong, jefe de la misión de MSF en Yemen. “El acceso de los vuelos humanitarios a Yemen es fundamental para poder aportar una asistencia médica a una población muy afectada ya por más de dos años de conflicto”.

El mismo llamamiento emana del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR): “Las vías de abastecimiento humanitario hacia Yemen han de seguir abiertas de manera imperativa”, defiende Robert Mardini, director regional del CICR.

Puesto que nada entra ni sale ya de Yemen, por mar, tierra o aire, un cargamento de cloro —enviado por la Cruz Roja para luchar contra el cólera, ya que el cloro destruye la bacteria responsable— ha sido bloqueado en la frontera norte del país.

Se prevé que otro envío de asistencia médica llegue la semana que viene, compuesto por 50.000 frascos de insulina. “La insulina se conserva refrigerada, con lo cual no podrá esperar frente a una frontera cerrada. Si no se pone término rápidamente a este cierre, las consecuencias humanitarias serán terribles”, previene Robert Mardini.

1. La amplitud de la crisis

Los aviones de MSF no son los únicos que no pueden acceder a Yemen: desde el lunes 6 de noviembre, este país mártir se encuentra aislado del mundo por un bloqueo impuesto por Arabia Saudí. El secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, advertía el miércoles al Consejo de Seguridad de que Yemen se enfrenta a la “mayor hambruna” de las últimas décadas, la cual podría provocar “millones de víctimas”. “El nivel de sufrimiento es inmenso. La devastación, casi total. 21 millones de personas necesitan urgentemente ayuda humanitaria. Se trata de la peor situación humanitaria a nivel mundial, con 7 millones de personas al borde de la hambruna, el deceso de un niño por enfermedad cada 10 minutos y casi un millón de enfermos de cólera”.

Los civiles han sido las primeras víctimas de una guerra muy cruenta que ha provocado ya más de 8 650 muertos, entre los cuales 1 700 niños, y cerca de 60 000 heridos. “Se asemejaba al juicio final, con cadáveres y cabezas esparcidas por doquier, devoradas por las llamas y semienterradas bajo las cenizas”, ha contado a Amnistía Internacional un habitante de la ciudad portuaria de Moca, en el suroeste del país, tras uno de los bombardeos de la coalición (Arabia Saudí, Egipto, Jordania, Marruecos, Sudán y los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, excepto Omán).

El conflicto ha agravado también una crisis humanitaria que era ya profunda, tras años de pobreza y de mala gestión. Antes del bloqueo completo vigente desde el lunes 6, la coalición había impuesto ya un bloqueo aéreo y marítimo parcial que ponía muchas trabas al abastecimiento de carburante y de otros productos básicos.

El precio de los alimentos había subido de manera significativa, y el acceso a los medicamentos era ya difícil. En enero de 2017, la situación se degradó. De los 20 millones de habitantes que hay alrededor en el país, 14,5 carecían entonces de agua potable y de acceso a instalaciones sanitarias elementales; 2 millones de civiles eran desplazados internos; y el número de niños severamente desnutridos, con consecuencias terribles para el futuro, se estimaba a más de 500 000, en un país en el que más del 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza.

Los daños infligidos por los bombardeos de puentes, aeropuertos y puertos complican aún más el envío de estos productos esenciales.

2. La causa del desastre

No es una catástrofe natural la que ha provocado este sufrimiento, sino una guerra civil desencadenada en 2014 e intensificada desde el 25 de marzo de 2015 por una coalición internacional liderada por Arabia Saudí. Ese día, la coalición lanzaba los primeros ataques aéreos contra el grupo armado de los hutíes. Más de dos años y medio después, el conflicto se ha extendido y los combates tienen lugar en todo el país.

Además de los bombardeos incesantes de la coalición, los distintos grupos rivales se enfrentan en tierra. Por un lado, los hutíes, grupo armado cuyos miembros pertenecen a una rama del islam chií conocida como zaidismo. Los hutíes son aliados de los seguidores del ex presidente yemení Alí Abdalá Salé. Por otro lado, y enfrentados a estos, las fuerzas anti-hutíes son aliadas del actual presidente, Abd al-Rahman Rabbuh al-Mansur al-Hadi, y cuentan con el apoyo de la coalición liderada por Arabia Saudí. En esta coalición se encuentran Egipto, Sudán, Marruecos y los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, salvo Omán. Además, beneficia del apoyo logístico y en materia de inteligencia de Estados Unidos, potencia que pretende luchar así contra la influencia creciente de Irán (en mayo de 2017, en el momento de la visita de Trump, los contratos firmados por armas alcanzaban los 110.000 millones de dólares a corto plazo, así como 350.000 millones en 10 años).

3. La respuesta diplomática

Los quince miembros del Consejo de Seguridad de la ONU han condenado el bloqueo, pero también el lanzamiento, el pasado sábado 4 de noviembre, de un misil balístico atribuido a los rebeldes hutíes y dirigido al aeropuerto de la capital saudí, Riad; este misil, interceptado y destruido por Arabia Saudí, ha provocado la nueva crisis, e intensifica en efecto las tensiones entre la potencia suní e Irán, potencia chií. El muy reactivo príncipe heredero saudí, Mohámed bin Salmán, había acusado a Irán de agresión directa, al afirmar que Teherán había suministrado el misil a los hutíes. Teherán ha negado dicha acusación. Mientras tanto, los civiles yemeníes mueren de hambre y de enfermedades.

* Artículo publicado por Le Soir, el 10 de noviembre de 2017.

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article13210

Israel, Mossad y Harvey Weinstein controlan Hollywood

Israel, Mossad y Harvey Weinstein controlan Hollywood
Los sexoescándalos en Estados Unidos (EU), en su fase de decadencia, se han vuelto la continuación de la guerra política de los partidos Demócrata y Republicano por medios eróticos, como hubiera acotado Clausewitz.La epidemia de sexoescándalos politizados –donde han sido decapitados los iconos de Hollywood y hasta el ex presidente y ex director de la CIA Daddy Bush– ha sacudido la hipócrita pudibundez del bipartidismo en EU, cuyo foco central se irradia desde Hollywood con las perturbadoras revelaciones de sus conexiones con Israel, el legendario espionaje del Mossad y los magnates sionistas del sicalíptico circuito cinematográfico/multimediático/legal/financiero/contable donde resalta la figura del célebre cineasta israelí-estadunidense Harvey Weinstein (http://goo.gl/NzBBtS).

Dejo de lado la sexocracia competitiva de la plétora de acosos y violaciones en Hollywood donde, hasta el corte de caja de hoy, Harvey Weinstein lleva 80 (¡supersic!) denuncias públicas

¿Implosiona la nueva Sodoma y Gomorra de EU? ¿Quedará algún impoluto Lot superviviente en EU después de su generalizado incendio voluptuoso?

La megaexplosividad del sexoescándalo del sádico Weinstein implica en forma directa a Ehud Barak, ex premier israelí y ex ministro de Defensa, así como al Mossad –mediante la firma israelí Black Cube, repleta de veteranos del ejército de Israel– que desplegaron la militarizada Operación Paracaídas para perseguir (sic) sin pudor al raudal de mujeres y periodistas denunciantes.

¿El acoso sexual y la prostitución, acoplados de su sincrónico espionaje, son armas sionistas del instrumental bélico de Israel?

The Times of Israel exhibe las conexiones epicúreas del ex premier Barak y el Mossad con el sádico sexual y confeso sionista Weinstein (http://goo.gl/zMDaWc).

Jonas Alexis devela que las poderosas fuerzas en Hollywood y el régimen de Israel son esencialmente las dos caras de la misma moneda, como es el caso del cineasta Arnon Milchan, agente secreto israelí encubierto en Hollywood, y quien, gracias a la ayuda del ex primer ministro Shimon Peres, Premio Nobel de la Paz (sic), “operó actividades encubiertas de Israel en por lo menos 17 países (http://goo.gl/3qPm37)”. ¿Se encontrará el “México neoliberal itamita” entre esos países?

Alexis afirma que tanto Shimon Peres como Benjamin Netanyahu utilizaron a Milchan para su espionaje, cuyo objetivo era recopilar perfiles sicológicos (sic), mayormente enfocados a historias personales y sexuales de sus enemigos. Para Alexis no queda duda de que el régimen israelí gobierna en Hollywood. ¿Cuál es la novedad?

Tampoco lo oculta el ejército israelí que recauda fondos sin ningún rubor en EU en apoyo a su misión en Israel y en Palestina ocupada, en medio de los sexoescándalos, con el apoyo conspicuo de Barbra Streisand y el israelí-estadunidense Haim Saban, jerarca de Univisión y socio de la agónica Televisa, además de megadonador de los Clinton, como refiere Philip Giraldi, director del Council for the National Interest, en su turbulento artículo “La máquina estadunidense de dinero de Israel (http://goo.gl/AeoCU7)”.

La obsesión de Israel/Mossad/Hollywood es controlar los multimedia por doquier, como es el caso de la simbiosis de Univisión y Televisa (http://goo.gl/UvHWf9), donde resaltan, además de la propiedad catastral del polémico Alberto Bailleres (fundador del ITAM), tres sujetos israelíes en su consejo de administración (http://goo.gl/jPViqD): un presunto hombre de paja de George Soros, quien incitó al asesinato público de Trump (http://goo.gl/AGLKMf), así como John Feltheimer (ex vicepresidente de Sony y Columbia TriStar Tv Group) y David Zaslav (director de Discovery y varias cableras).

¿Qué tanto interés pueden tener Israel, dos de sus ex primeros ministros (Barak y Peres), el Mossad y toda su parafernalia legal y contable en Londres/París/Nueva York para controlar los desmanes en Hollywood?

Entre el ejército de espías, contratados por el confeso sionista Weinstein, se encuentran agentes del Mossad que forman parte de Black Cube, siniestra firma de espionaje privado con sede en Jaffa (Israel).

Como posmoderna Mata Hari, la operadora de Black Cube, Stella Penn –anterior miembro de la fuerza aérea de Israel–, bajo el disfraz de feminista (sic), embaucó a Rose McGowan, la única actriz que se atrevió a denunciar a Harvey Weinstein.

Black Cube –que opera con un grupo de defensa de los derechos femeninos (sic) en la plaza idílica de Londres (http://goo.gl/XHPbzf)”– fue fundada en 2010 por altos funcionarios del espionaje israelí y mantiene estrechos lazos con el gobierno de Israel y sus agencias de espionaje. En su organigrama destaca(ba) en la presidencia honoraria (sic) Meir Dagan, anterior mandamás del Mossad, con ex generales (sic) y “académicos (sic, http://goo.gl/foAbCm)”.

¿Quién es el representante de Black Cube en México?

No ha sido gratuita la denuncia de la controvertida actriz Kate del Castillo con las presuntas actividades sicalípticas de la desinformativa Televisa, hoy al borde de la quiebra financiera y moral.

Me van a perdonar los dilectos lectores, pero no me trago todo el cuento hollywoodense del degenerado Weinstein, quien no estaba tan enfermo clínicamente para contratar a un ejercito de espíasbajo el mando de dos ex primeros ministros y ex ministros de Defensa de Israel (Barak y Peres).

Se trata de la militarización de la pedofilia/prostitución del eje Israel-Hollywoood: un lubricado operativo circular de espionaje cinematográfico/legal de control político que sirve a los inmundos intereses geopolíticos de Israel, del cual Weinstein era un vulgar tornillo más de su devoradora maquinaria. Tampoco es gratuita la conexión Tel Aviv/Londres (http://goo.gl/aSnevm).

Dejo de lado el sexoescándalo de pedofilia y tráfico de órganos en el albergue de Mamá Rosa (http://goo.gl/WEpw4K) en Michoacán, defendida por el grupo filosionista de Letras Libres. El albergue fue oportunamente incinerado.

Dejo de lado también el operativo posísmico del extraño rescate del Mossad y el ejército de Israel en Álvaro Obregón 286, Ciudad de México (http://goo.gl/njt5SC).

¿Cuál es el significado metafísico y geopolítico del espionaje de la intimidad sexual ajena, el síndrome Mata Hari: una de las execrables metaespecialidades del Mossad y su desinformativa técnica Hasbara para controlar los expedientes políticos de sus enemigos mediante su chantaje y extorsión?

Lo peor es que los gobiernos anfitriones de Israel/Mossad/Hollywood, permiten (cuando no se coluden en forma ignominiosa), las afrentas y canalladas contra la democracia y las libertades individuales, y se tornan (cuando no en sus tácitos cómplices) en sus rehenes voluntarios.

PD: ¿Estaré en la lista de Black Cube? Un servidor ha sido objeto de la persecución brutal del Mossad y sus instrumentos en Televisa –dejando de lado libelos escatológicos: desde el cobarde encañonamiento de mi esposa por tres guaruras (denunciado infructuosamente) hasta el implacable espionaje delictivo de mi intimidad– y ni el gobierno mexicano en turno, ni nuestras entidades de justicia desean impedirlo, si es que no lo alientan. Que conste.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/11/19/opinion/016o1pol
www.alfredojalife.com

El buen vivir

El buen vivir
Página/12

 

La marcha será transfronteriza aun cuando ellas, Moira Millán e Ivana Conejero, oriundas cada una de las tierras que separa la cordillera, no reconocen las fronteras de los Estados nacionales. Lo dijeron más de una vez, igual que dijeron, se lamentaron, por el modo en que las tratan los Estados y los medios de comunicación: como terroristas, como amenaza a la propiedad privada y a la organización democrática. “Más de 200 años de ocupación colonial de nuestros territorios sólo dejaron poblaciones exterminadas, contaminación, desaparición y muerte. Pero nosotras contestamos con movilización”.

De pie y sin resguardo, la luz del sol cayendo perpendicular sobre sus galas mapuche, la frente mojada de sudor, las manos aferrando las banderas unidas. El caballo de bronce con la figura montada de Julio Argentino Roca no les hizo sombra, eligieron pararse ahí, dicen, para “darle la espalda al genocida”. No tuvieron micrófono en esta conferencia de prensa a la que acudieron muchos más medios internacionales que locales, que las rodearon con sus cámaras tan cerca como pudieron para registrar sus voces. Alrededor, cientos de taxis colapsaban el microcentro de Buenos Aires para reclamar contra la empresa Uber. Muy cerca de la Diagonal Sur, avanzaban sobre Avenida de Mayo columnas de organizaciones populares para exigir la emergencia alimentaria. Las dos mujeres se plantaron lo mismo, su urgencia no las dejó calcular la oportunidad de la convocatoria; no hay agenda para la protesta social aunque desde el gobierno se insista con domesticarla. Ellas estaban allí para anunciar la Primera Gran Marcha Transfronteriza en solidaridad con el pueblo mapuche y la libertad de todos los presos políticos de pueblos originarios: de la machi Francisca Linconao y del lonko Facundo Jones Huala; la primera detenida en Chile, el Ngulumapu como se llama a ese territorio en mapundung; el segundo, preso en Argentina, en el Puelmapu. La marcha será transfronteriza aun cuando ellas, Moira Millán e Ivana Conejero, oriundas cada una de las tierras que separa la cordillera, no reconocen las fronteras de los Estados nacionales. Lo dijeron más de una vez, igual que dijeron, se lamentaron, por el modo en que las tratan los Estados y los medios de comunicación: como terroristas, como amenaza a la propiedad privada y a la organización democrática. “Nos denostan porque queremos vivir en nuestras tierras, porque nos oponemos a la contaminación y a la apropiación del agua; porque no toleramos que los terratenientes quieran ponerle nombre a dones que son de todos y de todas. Más de 200 años de ocupación colonial de nuestros territorios sólo dejaron poblaciones exterminadas, contaminación, desaparición y muerte. Pero nosotras contestamos con movilización”. Nunca soltaron las banderas unidas de sus pueblos, si los bombos y las bocinas les tapaban la voz, ellas la forzaron para intentar “llegar al corazón de los pueblos argentino y chileno que para nosotras son uno solo, somos guardianes de la naturaleza y queremos que nuestros hijos y nietos lo sigan siendo porque la naturaleza no tiene dueño, no puede tener dueño”.

“Si pudimos y podemos seguir pidiendo Justicia por Santiago Maldonado, no ocultemos que el compañero estaba en el sur defendiendo la libertad del lonko, sumándose a nuestro reclamo”, dijo Moira Millán y unos pocos carteles con la mirada implacable de ese joven para el que ya no puede reclamarse la vida se levantaron para decir presente. Pero la empatía con ese muchacho no se derrama sobre la misma causa que el defendía, la del pueblo mapuche. Millán y Conejero lo saben pero insisten: la marcha que proponen será el 9 de diciembre, justo cuando Buenos Aires se prepare para ser sede de la Organización Mundial del Comercio, cuando representantes del capital que cruza fronteras cada vez con menos restricciones se encuentren para sellar nuevos acuerdos o aceitar otros que parecían olvidados. Será al mismo tiempo que en Jujuy una enorme Jallalla -reunión, asamblea- de mujeres se reúna después de viajar desde distintas geografías del país para seguir denunciando la categoría de presa política de Milagro Sala y de otras compañeras de la Tupac Amaru, la primera organización desmantelada después de la asunción del gobierno de Mauricio Macri. La concordancia entre la Jallalla en Jujuy y la marcha en solidaridad con el pueblo mapuche que tendrá epicentros en Buenos Aires y Santiago de Chile está en otra conmemoración, la del día siguiente, el día internacional de los Derechos Humanos. Nadie puede calcular cuántos cuerpos se sentirán convocados por el llamado de las mapuche a marchar, tampoco cuántas se reunirán en Jujuy aunque la movilización ya está hormigueando en distintas provincias. Ni con cuánto cansancio se llegará a la asamblea feminista el 11 de diciembre para denunciar los nuevos modos de explotación del capital sobre la vida cotidiana de millones que se acuerdan a puertas cerradas. Sí se sabe que la protesta no se deja domesticar, que aun en tiempos donde parece ya no haber energía para salir a la calle, se sigue saliendo igual. Aun ante la promesa de represión, de un orden que no se consigue ni sacando a ejércitos de fuerzas de seguridad a la calle; la calle sigue viva en la voz de quienes la pueblan y le ponen cuerpo a sus sueños. Las mapuche, a esos sueños los resumen en una fórmula: el buen vivir. Ellas dicen saber de qué se trata, que lo saben porque está en el ritmo que aprendieron de sus ancestros, que se trata de vivir en armonía con la naturaleza, protegiéndola y no saqueándola. Otros y otras le pondrán otros nombres, formas de organización y de rebeldía. Todas confluyen en la calle porque ahí, en el cuerpo a cuerpo, con las derrotas en las espaldas como historia propia, con el dolor cotidiano como marca indeleble, contra todo llamado a ser realistas, es donde se pide lo imposible. Donde se lo diseña, donde se lo acaricia.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/76366-el-buen-vivir

El feminismo negro visto desde la perspectiva de una filósofa intercultural

Entrevista a Maydi Bayona, profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana
El feminismo negro visto desde la perspectiva de una filósofa intercultural
Prensa Comunitaria

Pedro Cubas (PC): ¿Cómo fueron sus inicios o primeros acercamientos a las temáticas que emanan de los estudios de género, de la mujer y de los feminismos?Maydi Bayona (MB): Pienso que cada proceso de iniciación irrumpido tiene que ver con informaciones e instrumentos necesitados por tod@s, para acometer nuestra misión de vida. Todo comienzo es la búsqueda de datos, conocimientos y habilidades para transitar el largo y complejo camino de aciertos, desaciertos e integraciones de mundos y saberes.

Acercarme a los estudios de género, de mujeres, de las diversas expresiones de feminismo, me llevó a comprender que para enfrentar los tipos de discriminaciones abiertas y encubiertas que acontecen en nuestra cotidianidad, no pueden enfrentarse sólo desde las viseras, la catarsis, la denuncia en un mundo marcado por la racionalidad como recurso de emancipación. Se hace necesaria una estrategia que encuentra sus recursos en el conocimiento profundo y en la crítica de los paradigmas patriarcales y etnocentristas que fundamentan las bases epistémicas de la historia, la filosofía, la teología, la antropología, la economía, la sociología, las ciencias de la educación, jurídicas, de la comunicación y a las propias ciencias naturales. No obstante, es válido apuntar que “género”, desde los estudios decoloniales latinoamericanos y caribeños, es una categoría en debate entre las teóricas feministas; por ser considerada una categoría etnocentrista que sólo aborda las formas de relaciones entre hombres y mujeres de la cultura occidental.

No obstante a ello, es un instrumento teórico importante que unido a las diversas expresiones de las teorías feministas, en especial la que nos ocupa, el Feminismo Negro, permite comprender los niveles de relaciones y conflictividades de las prácticas humanas; lo que en este ejercicio hermenéutico, implica la incorporación de la diferencia y de los componentes étnicos, clasistas, económicos, regionales, etarios, socioculturales, etcétera, para comprender la causalidad de los complejos procesos de vidas de las mujeres y hombres, en particular, enalteciendo los mundos de mujeres.

Es importante significar que “género” es una categoría gestada, por las luchas femeninas, al corpus de la política internacional y las ciencias sociales, referido a marcar las diferencias sociales y culturales entre lo femenino y lo masculino. Relativizó los significados de ser mujer y ser hombre a partir de la distinción sexo/género. Asimismo desde sus funciones sociales exigió un conjunto de derechos que compartimos con los hombres. Reclamó, de igual modo, un grupo de derechos que es atributivo de las mujeres, en función de destruir la condición de mujeres objetos, condicionada desde las lógicas patriarcales.

Introducirme en estos caminos, me hizo reflexionar acerca de los endebles instrumentos de defensa y legitimación de nuestras identidades plurales a todos los niveles de relaciones e instrucción, que van desde la naturalización de la condición genérica, el masculino del lenguajes, los pobres conocimientos sobre nuestras identidades originarias, la división sexista-clasista-racial del trabajo y la normalización de la epistémica occidental como lo clásico y verdadero, estigmatizando los otros epistemes bajo el velo mítico y alternativo; limitando la pluralidad de voces, saberes, de cuerpos sentí-pensantes a los presupuestos de las culturas patriarcales occidentales y coloniales y sus correspondientes mundos de opresiones y segregacionista.

La visión articulada de la categoría “género” con aristas de las diversas expresiones feministas, en especial, el Feminismo Negro, el comunitario indígena, y el decolonial latinoamericano y caribeño fue, para mí, una invitación a indagar en ese infinito mundo de pluralidades humanas, culturales y epistémicas que me habitan en el plano más personal con altos compromisos sociales. En tanto soy una mujer negra, cubana, afro, caribeña, asiática e hispánica, partiendo de los componentes que conforman mi base genética y cultural, con un alto compromiso con la defensa de la dignidad humana.

El indagar en estos temas que nos ocupan, sirvió para concientizar e hilvanar en principios, lo antes expuesto, con el compromiso de sanar nuestros cuerpo-mentes-espíritus, e incluso invocar la sanación de las generaciones ancestrales, que se guardan en las memorias de nuestros cuerpos. Sanar, rectificar el presente para garantizar los cambios y equilibrios del futuro. Puede ser esta la modesta huella que dejemos como partes de un todo. Porque como bien enarbola la “Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario”, mujeres en defensa del territorio cuerpo-tierra, nacida en Guatemala y con mujeres de todo el continente latinoamericano y caribeño: “Sanando tú, sano yo. Sanado yo, sano la memoria y el futuro de nuestros cuerpos oprimidos física y mentalmente. Sanamos arropándonos colectivamente y en solidaridad”.

Asimismo, acercarme a los estudios de género y del Feminismo Negro, con la perspectiva del feminismo comunitario: “En defensa del territorio-cuerpo-tierra”, abrió una puerta que condujo a parte del núcleo de mi existencia. Ello me llevó a tomar conciencia de los efectos de la globalidad y de sus estilos hegemónicos de vida. Un hecho muy triste, no sólo para lamentarse de él, sino como objeto de lucha para sumarse a las acciones por subvertir estos.

Por ejemplo: el recurso de identidad personal, o sea, el derecho a tu nombre y a tu identidad verdadera. Duele cuando te nombran García, Morales, Torres, Bayona, Castyñeira, y en tu condición de ser negr@, descendientes directos de african@s sólo te remitan a estados de dominación y sojuzgamientos. Eres la materialidad de la identidades suplantadas del “deber ser”, la materialidad de la colonialidad del ser que te convierte en el “no ser” de tu legítima identidad desconocida, o como diría Fanon, estas situado en la “zona del no ser”. No siendo estas las únicas razones para estar situado en esta zona.

Esta situación se hace doblemente fuerte y discriminatoria cuando pensamos en el proceso de la maternidad. Es en el cuerpo de las mujeres donde se materializa este misterio de la vida, y son los padres los que determinan la trascendencia de una identidad legitimadora, con el nombramiento de su apellido, en primera instancia, de la identidad primaria y permanente. Resultado de expresiones sociales normativas que determinan a la tradición como un prejuicio de autoridad, que define a los procesos y valores culturales, pre-establecido por el mundo de los hombres.

Nuestros cuerpos femeninos devienen en objeto, y no en ese cuerpo vivo y bendecido, conectado directamente con el corazón de la tierra-útero-luna-corazón del cielo. Las visiones patriarcales te desmiembran de un derecho a nombrar el fruto de nuestros vientres. En la esclavitud fue aun peor, para las mujeres africanas y su descendencia, cuando ese fruto nacido salió generalmente como mercancía al mundo y sin ninguna posibilidad de derecho a un nombre, ni reclamo sobre este. Es un fenómeno que responde a las lógicas del llamado “capitalismo patriarcal racialmente estructurado” –como explican Ku-Kum Bhavnani y Margaret Coulson (2004)– y a la división sexo-racial del trabajo.

En el plano de las identidades legitimadoras, donde las cuestiones de género quedan incluidas, me gustaría profundizar en el enfoque intercultural, en aras de dialogar con las esencias de las culturas africanas, asiáticas, caribeña, cubana y latinoamericana, al mismo nivel que las ibéricas, en tanto, fuentes nutrientes directas de mi existencia y potenciadoras de mi núcleo. Esta perspectiva necesariamente me ha conducido a ahondar en sus complejidades, encontrándome en este corpus identitario, incorporando a este enfoque, además, los notables y complejos conflictos entre sexo/género, clase y raza. Asimismo, al observar las dinámicas de relaciones pre-establecidas por las instituciones, herederas de valores coloniales y neocoloniales, que en su afán de emancipación, no escapan de reproducir e invisibilizar formas de opresiones y discriminaciones.

Ello ha condicionado socialmente rupturas con determinados presupuestos categóricos que niegan, limitan, fragmentan a nuestras existencias femeninas; re-funcionalizando patrones de conductas auto-excluyentes como comportamientos naturales, sin conciencia crítica de la auto-negación misma que practicamos como persona humana. Cuando lo que necesitamos es focalizarnos hacia un locus de enunciación diverso y fecundo, que nos legitima como sujeta de derechos.

La in-visibilización del locus de enunciación diverso y fecundo ha sido la estrategia civilizatoria de occidente en aras de limitar, confundir y fragmentar, por generaciones, nuestra condición humana, coartando las formas de participación, menoscabando todas las otras perspectivas epistemológicas y de concepción del mundo.

Entender esta dimensión como presupuesto ético, me ha hecho recolocarme, ante todo, en la defensa de la dignidad humana, más allá de nomenclaturas y clasificaciones por clase, edad, étnico-racial, género o por lo que se quiera. Comprender la complejidad de los procesos enmarcados en sus locus de enunciación también me han llevado moralmente a indagar acerca de las raíces éticas, culturales, sociopolíticas, históricas y geográficas de mí y nuestras existencias multiculturales, dotada de reservas de humanidad. Son estas las premisas en las que desde un inicio condicionaron mi acercamiento a los estudios de género, de las mujeres y el feminismo desde una perspectiva intercultural y desde la equidad.

Reflexionando sobre esta pregunta, y re-leyendo episodios de mi vida y mi ambiente familiar, me ha hecho pensar en las causas que me llevaron por estos senderos. En línea directa con mi madre en nuestras largas conversaciones desde pequeña, ella me compartía sus tristes experiencias socioculturales como mujer, negra, humilde, instruida y elegante en la búsqueda de trabajo y sus sueños rotos por resistirse al acoso sexual. Con esos antecedentes, juntas edificamos un proyecto de vida para mí, cargado de sacrificios, dedicación, tenacidad, entrega en defensa de una vida digna y de derechos. Que aunque asegurado por la existencia del proceso revolucionario cubano, por una parte; también nos nutríamos espiritualmente en los principios de las memorias de las luchas de nuestr@s ancestr@spor lograr la independencia de Cuba con tod@s y para tod@s las futuras generaciones, que hoy constituimos.

En esta búsqueda un momento importante lo marco en el año 1997, con la asignatura de Antropología en mi tercer semestre de la Licenciatura de Filosofía en la Universidad de La Habana. Recuerdo que tenía la orientación de un trabajo de campo sobre la cinematografía cubana. En la etapa de diagnóstico comencé mis indagaciones dirigiendo la mirada hacia el tratamiento que se les daban a las mujeres en el cine cubano. Múltiples fueron las muestras analizadas por sugerencias de especialistas en la materia: “Cecilia”, “Retrato de Teresa”, “Lucía”, “Madagascar”, “La Última Cena”, “Memorias del Subdesarrollo”, entre otras.

La observación de estas obras me hizo caer en cuenta que existía un grupo de mujeres, hasta cierto punto invisibilizado y estigmatizado en esos grandes clásicos. ¿Cuáles son las condicionantes que provocaba esta constante? Múltiples son las causales que condicionan este fenómeno. En ese momento una respuesta la encontré en la categoría de “modo de apropiación de la realidad”, aportada por Carlos Marx. Sin embargo, aunque esta categoría contribuía a la reflexión del fenómeno me era limitada, lo cierto es que existe un patrón de medida que presupone un “deber ser”, legitimado por los valores éticos, estéticos, políticos y culturales de Europa. La ideología colonial se estableció como norma del status quomoldeando nuestras subjetividades a su imagen y semejanza. La representación desmedida de objetualidad de las mujeres negras, en estos filmes, me confrontó en mi condición de mujer negra, provinciana, de familia humilde, formándose como una intelectual.

La repetición de patrones secundarios para crear ambientes marginales en las locaciones de determinados planos fotográficos, como protagonistas del complejo mundo plantacionista de la esclavitud, donde el irrespeto a la condición humana, la objetualidad, la ignorancia, el dolor, la servidumbre y los cuerpos violentados, fueron una constante. Las pocas veces en las que fueron protagonistas, en realidad no lo eran, sólo daban un servicio, porque en realidad la verdadera protagonista eran la marginalidad, el estatus social a lo que debería estar confinadas y la religión africana, presentadas con sus mejores velos de prejuicios y estigmatizadas de igual forma que sus representantes. ¿Existía alguna intencionalidad en este patrón representacional?

Esta situación me colocaba en el primer año de la carrera cuando una de las profesoras, para alentarnos, nos decía: “No entiendo para qué tantas mujeres filósofas. En la historia de la filosofía nada han aportado las mujeres…” Por cómo me trataba comprendí, que desde sus normativas, y si por demás eras mujer negra, no había esperanzas para la Filosofía. Lo interesante es que ella legitimaba los ecos de una cultura clasista, patriarcal y etnocentrista. Ella estaba convencida que ese era el “ser” del “deber ser”. Siendo este el mismo patrón que media en las subjetividades materializadas en las producciones audiovisuales de cine y televisión antes mencionadas y no superadas.

Por este tiempo, la Facultad de Filosofía e Historia abría un capítulo en la Universidad de La Habana: los estudios de Género e Historias de Mujeres, un curso optativo impartido por el Doctor en Ciencias Históricas Julio César González Pagés. Participaron unos 10 o 12 estudiantes de lo más selecto de las carreras de historia y sociología. Para gran parte de l@s profesionales de la filosofía en Cuba, hasta hoy, dichos temas no han sido, penosamente, una problemática de importancia.

PC: ¿Cuándo comenzó su interés por estudiar e investigar específicamente el Feminismo Negro?

MB: Fue en el año 2003, en el Departamento Investigaciones Ecuménicas (DEI), de Costa Rica. Fue un curso impartido por la Doctora Silvia Regina de Lima Silva (brasileña), que se titulaba “Feminismo negro”. Para mí fue un descubrimiento, pues ella indagaba en la raíces del fundamentalismo teológico colonial.

Recuerdo que en esa semana dormí muy poco meditando acerca de las reflexiones que la profesora hacía en el aula acerca del concepto de “interseccionalidad”, definido como la interdependencia existentes entre sexismo, clases sociales, racismo y opresión; unidades objetivas necesarias para el análisis de la situación de las mujeres negras. Las que se derivan como formas legítimas establecidas que afectan el modo de vida y las historias de las mujeres negras en los procesos colonialistas, globalizados y contemporáneos en el ámbito de las estructuras de las relaciones sociales de producción, en las división social e internacional del trabajo. Asimismo, puntualizaba sobre otro elemento de ese núcleo: la teología fundamentalista colonial, y su sentido mesiánico.

Pensaba sobre las diversas y contradictorias reacciones que se derivaban. Recuerdo que trabajamos mucho el pensamiento ecuménico brasileño y feminista negro de Brasil, líderes en ese momento y en estas cuestiones en América Latina. Conocí de la militancia, acciones y aportaciones de Luiza Helena de Bairros, Léila González, Sueli Carneiro y de la propia profesora, entre otras.

Yo en el año 1998 había hecho un trabajo sobre la esclavitud y la representación de la mujer negra. Pero era beber de hipótesis que nacían de interpretaciones críticas de la historia e interpretando historias de vidas de mujeres y familiares negras. Pero descubrir el Feminismo Negro desde las líricas y poéticas mujeristas, vientristas, interseccionalista, de conocimientos, empoderamientos, etcétera, propuestas por estas mujeres: Angela Davis, Alice Walker, bell hooks, Kimberlé Williams Crenshaw, Patricia Hill Collins, Afua Cooper, Rebecca Walker, Betty Ruth Lozano Lerma, Ochy Curiel, Wendy Patricia Maswell, y su impronta, fue una revelación.

En el 2016 estuve en Haití, donde pude conocer a Angela Davis, y una vez más su discurso fue estremecedor, alrededor de este y otros temas de urgencia en la sociedades globales, modernas y contemporáneas. Sólo que estos discursos, como muchos otros, necesita salir a la calle y llenarse de gente, calar la conciencia crítica. Quedarse en los oídos de las élites, no es justo. Y es eso lo que habitualmente pasa.PC: ¿Qué conocimientos tiene usted sobre la historia del Feminismo Negro o de las mujeres negras en Cuba; y cuál es la importancia de esos saberes en la actualidad cubana?

MB: La lucha de las mujeres negras en Cuba encuentra sus principales referentes en las mujeres esclavizadas que de múltiples maneras llevaron la resistencia y la defensa a su existencia y valores identitarios, desde el espacio de cocina con la culinaria, la oralidad, su religiosidad, el cimarronaje y hasta la manigua, como el ejemplo de Carlota Lucumí, en 1843, en Matanzas. Otro emblemático ejemplo se encuentra en Mariana Grajales, “Madre de la Patria”, designada así por José Martí; ratificada en reiteradas ocasiones por Raúl Castro; y limitada sólo a “Madre de los Maceos”. Ella no sólo donó sus fuerzas e ideales, sino también a sus hij@s al servicio por la independencia de Cuba. Una vez, en 1878, desde Jamaica, junto a sus hijas y nueras, crea clubes patrióticos con el objetivo de continuar apoyando la gesta emancipadora cubana. ¿Será que la resistencia a asumirla como “Madre de la Patria” responde a patrones racistas marcados por la colonialidad y a rezagos patriarcales que forman parte de los cimientos de nuestra identidad? Nuestra Patria –multicultural y mestiza– tiene reconocido un indiscutible “Padre de la Patria”: Carlos Manuel de Céspedes; pero no así, una madre; aunque criterios de autoridad como nuestro José Martí, lo haya expresado en el siglo XIX y en el XXI, con convicción lo reitere nuestro presidente Raúl Castro Ruz, ¿es acaso eso posible?

Ejemplos como este nos dicen que en Cuba se dio, en la década del 60 del siglo XX, una gran Revolución en el mundo de las mujeres cubanas; pero a mi parecer, no se tenía conciencia de género. Muchas personas aún no tienen una idea clara de lo que significa la categoría “género” y una casi total idea errada y prejuiciada del feminismo. Asimismo, hubo altos desconocimientos de sus tipologías e historias.

Pienso que muchos de los grupos de trabajo y de mujeres que llevan una lucha en defensa de la mujer y sus derechos, lo hacen empíricamente o desde un superficial acercamiento a los temas. Por múltiples causas, no siempre se hace un buen manejo de la complejidad de la teoría de género y de todas las tendencias feministas. Muchas veces reproducen estereotipos y re-funcionalizan el sexismo, y otros valores patriarcales entre grupos de mujeres y diversos. Por otra parte, no siempre se hacer un uso adecuado del instrumento que estas teorías les proporcionan.

Con ello no niego el trabajo de organizaciones, activistas e instituciones nacionales e internacionales, gubernamentales y ONG en la Isla. Sólo afirmo que es insuficiente. Y que los logros que han alcanzado las mujeres cubanas en el orden social no son proporcionales a la conciencia de género alcanzada.

Pienso que hay que continuar trabajando duro en la recuperación de las memorias de mujeres invisibilizadas en nuestra historia, en particular de las mujeres negras y sus improntas en el siglo XIX y XX cubano. El conocimiento de estas cuestiones en las generaciones de hombres y mujeres cubanas en la actualidad, y en particular en el caso de las mujeres negras, contribuye a reconfigurar nuestros centros humillados, sojuzgados históricamente.

Es la invitación a caminar en la búsqueda de nuestro propio ser, ese que las ideologías coloniales han intentado ubicar en el fondo del pozo y que no siempre se deja ver en la superficie. Con la Revolución cubana de 1959 y con la creación, en 1960, de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), se abrió un marco de oportunidades sociales para tod@s, sólo que unido a sus programas de justicia social, equidad y la impronta humanista y revolucionarias, que la define. Sin embargo, quedan efectos del sesgo de valores heredados de la ideología colonial, que están en los modos de apropiación de la realidad de los sujetos/as. Esto se expresa en el comportamiento y se re-funcionaliza en las dinámicas sociales, como parte de las contradicciones que la misma sociedad genera en su seno; más allá de las voluntades políticas. Y, ¿cómo dejar de ser patriarcal o dejar de ser racista?

Las imágenes televisivas representan, de forma abierta o subliminar, a la esclavitud y a la “mala suerte” que, en consecuencia, heredaste como “único patrimonio”; aunque las lógicas sociales de nuestro proyecto revolucionario garanticen otras posibilidades para nuestras existencias y dignificación de nuestras vidas.

Dentro de los principales exponentes del Feminismo Negro cubano, en la contemporaneidad, encontramos, en el campo de la investigación, a: Inés María Martiatu Terry, Leyda Oquendo Barrios, Daisy Rubiera Castillo, Norma Guillard Limonta, Digna Castañeda Fuertes, Lourdes Serrano Peralta, Magdalena Mazón Hernández, Yulexis Almeida Junco, Olida Hevia Lanier, Zuleica Romay, Belkis Rojas, entre otras. En el arte: Belkis Ayón (en la plástica), Gloria Rolando (en el cine), Georgina Herrera (en la poesía), Fátima Patterson (en el teatro santiaguero y caribeño). En cuanto a proyectos sociales, me gustaría mencionar la labor de Cuba en la Articulación Regional de Afrodescendientes (ARA).

Pienso que es significativo el libro Afrocubanas, coordinado por Daisy Rubiera e Inés María Martiatu. Ese texto brinda múltiples aristas del significado de ser mujer negra y desarrolla nuestros presupuestos de Feminismo Negro. De igual modo es de destacar las tertulias organizadas por Daisy, Yulexis y Oilda. Desde mi modesto punto de vista, el espacio se caracteriza por ser profundo en sus análisis, intercultural, interreligioso e interdisciplinario de creación, en despertar y visibilizar el universo simbólico de opresiones a las que son sometidas las mujeres; así como llamar la atención sobre sus potencialidades. Ha brindado capacitación sobre diversos temas, siempre reflexionando acerca de la situación de la mujer, en general, y de las mujeres negras, en particular. El espacio es un ejemplo de cómo el feminismo puede ser un verdadero movimiento de emancipación.

En cuanto a la capacitación puntualizar a la socióloga Yulexis Almeida Junco, quien lleva un sostenido trabajo en esa dirección, particularmente en la socialización de la impronta del Feminismo Negro. La profesora desarrolla cursos optativos en la Universidad de La Habana y en otros espacios académicos y comunitarios. Asimismo, los proyectos sociales de FLACSO-Cuba de la Universidad de La Habana.

Una mención especial para nuestra cineasta Gloria Rolando, exponente del Feminismo Negro cubano. Desde el discurso cinematográfico, y el ejemplo consecuente de su propia vida, ha dejado obras maestras, que recogen la impronta ancestral, el mundo de opresiones y de prejuicios a los que hemos sido sometidas las mujeres y las culturas africanas y caribeñas. Ella expone los rostros humanos, las esencias y complejidades culturales que las habitan, tanto en sus subjetividades como en los espacios de enunciación, siempre desde un universo plural. Ella aborda, desde la indagación seria, fragmentos de la historia de Cuba no recogidos. Como bien ella plantea, “los investigo y visibilizo, no por ser mujer negra, sino por ser cubana”. Obras como: “Oggún un eterno presente” (1991), “Los hijos de Baraguá” (1996), “Los ojos del arcoíris” (1997), “Rembarque” (2014), “Conversando con mi abuela” (2016), son muestra de ello. En la búsqueda de su propia historia nos revela un mundo muchas veces desconocido, sutilezas naturalizadas donde toman cuerpo la opresión, la segregación, el dolor, la nostalgia y el aporte de fenómenos sociales, como las migraciones. En sus obras recupera lo auténtico de las manifestaciones que adopta la condición de sujeta/o histórica/o en la nación cubana. Lo que tributa a un fortalecimento de identidades liberadoras.

Pienso que en Cuba, en los espacios institucionales, culturales y académicos, se debe continuar sistematizando el trabajo de sensibilización, libre de prejuicios, hacia estudio de las teorías feministas como instrumentos necesario para educar y trabajar el perfeccionamiento de políticas públicas por el mantenimiento de la equidad social. Que ello no sólo constituya un asunto de las élites que se ocupan en estos temas. Insisto, debe concientizarse desde la base, porque cuando llega verticalmente como política, se pierde su sentido emancipatorio y de defensa de la dignidad y derechos de las mujeres.

Por ejemplo, aun no se comprende la necesidad de la perspectiva de género en el lenguaje. Aunque mucho se ha escrito sobre el tema, se defiende un lenguaje puramente patriarcal. No obstante a ello, la educación y los medios de comunicación, así como sus productos culturales, desempeñan un papel importante en ir desmitificando estas lógicas sexistas y discriminatorias, de la que a veces no se tiene conciencia, porque tampoco se tiene conciencia del valor y significado de la diversidad como patrimonio para nuestro espacio.

PC: ¿Cuáles son las contribuciones teóricas y metodológicas fundamentales del Feminismo Negro que, en su opinión, coadyuvan a una comprensión real de la situación de las mujeres negras en el contexto en que usted vive, estudia y trabaja actualmente?

MB: Para responder a esta pregunta se requiere acercarse a los rasgos generales que definen al Feminismo Negro, del resto. En este sentido, Yulexis Almeida identifica un grupo de características, que me gustaría tomar como referencias para dejar bien definido de que hemos estado hablando hasta ahora.

Marca sus inicios en los años 60 y 70 del siglo XX en Estados Unidos y Gran Bretaña. Se focaliza en el análisis del origen de la opresión de las mujeres, “la división sexual del trabajo y el trabajo doméstico. Profundiza en la lucha anti-colonialista contra el racismo, la desigualdad de clase y las prácticas patriarcales. El concepto de “mujer negra” se convirtió en una identidad política estratégica. La reformulación de la separación de espacios público y privado (a partir del eslogan lo personal es político). El estudio de la vida cotidiana”. Se reivindica enérgicamente la despenalización del aborto. Se publican, crean y se usan anticonceptivos como un derecho de las mujeres sobre sus cuerpos. Se produce la descentralización, diversificación de la masculinidad hegemónica. Critica el carácter racista y clasista que no reconoce a la mujer negra, y la ve como fuerza de trabajo y ser mal remunerada.

Una vez definido debo plantear, en segundo lugar, que no obstante a todos estos aportes que definen al Feminismo Negro, penosamente, en mi espacio académico más inmediato, estos estudios no son prioridad. No esta modalidad del feminismo, ni ninguna otra. Existen aislados estudios sobre el pensamiento filosófico de mujeres muy puntuales. No se ha fraguado la conciencia del valor que tributan al campo de la filosofía, los estudios de género y feminismo, aun existiendo feministas marxistas. Sin embargo, algunas acciones en el área de postgrado se están desarrollando en relación a los estudios de género y el Feminismo Negro, decolonial, comunitario, por quien les habla. No pasa así en el área de los estudios sociológicos, quienes son la vanguardia en estos temas.

En tercer lugar, apelando al plano personal, como filósofa, desde estudiante ya me había introducido en estas imprescindibles redes para comprender la complejidad y totalidad de las dinámicas y comportamientos del/la sujeto/a social. Y para poder entender mejor desde mi lugar de enunciación el verdadero significado del cosmos de la polis griega y otras formas del cosmos más apegadas a mi existencia. Para ello los estudios decoloniales me aportaron mucho, sobre todo en poder articular lógicamente a la categoría de género y raza en el sistema de relaciones sociales de producción. Las que en el espacio colonial americano y caribeño adoptan un significativo valor epistemológico y cultural.

En un cuarto momento de la respuesta me gustaría poner en diálogo principios provenientes de la cosmovisión del feminismo comunitario y –en entrevista con la psicóloga social guatemalteca Lorena Cabnal–, el Feminismo Negro y decolonial como mensajes para concientizar sobre la complejidad que habita en ser mujeres y sus conexiones con las dimensiones físico, mental, espiritual y lo comunitario. En pensar en nuestra primera casa, nuestros cuerpos y en su plataforma en la que habitamos colectivamente, la tierra. Acerca de estos referentes y sus significados reflexionemos.

En la voz de Lorena Cabnal, como lideresa espiritual, desde el feminismo comunitario apunta: “Es necesario que las mujeres: conozcan y concienticen que en el cuerpo tenemos un mapa. Hay una memoria corporal, espiritual, ancestral de nuestros úteros que condiciona nuestros tiempos presentes. Es imprescindible interiorizar que existe una razón de los cuerpos y una necesidad de energizarse en las cuatro dimensiones: físico, mental, espiritual y lo colectivo comunitario”.

Concientizar que el cuerpo femenino no sólo son cuerpos-placer, cuerpos-gestantes. Son además, cuerpos conectados por un hilo cósmico y sincronizado con la luna y los astros. De este hecho nacieron los primeros calendarios lunares hasta el siglo XIII, cuando el poder eclesiástico y patriarcal impuso el calendario Gregoriano por encima de los calendarios lunares.

En cuanto a esa histórica relación “ser humano- naturaleza”, que determina el contenido de la producción, sería interesante que supiesen que en la antigüedad los vientres de las mujeres, la Luna y la Tierra, tenían una comunicación directa. Las mujeres sabían cuando plantar la semilla, tanto en su territorio cuerpo, como en el territorio tierra, razón por la que eran consideradas por el sistema patriarcal como brujas, hechiceras y amenazas.

Por eso se hace indispensable asumir el acto del sangrado como algo hermoso y su tiempo como una posibilidad de viajar hacia nuestros mundos interiores. La menstruación hay que naturalizarla en nuestra psiquis como generadora de energías hermosas, vitales y sanadoras. Vivir la posibilidad de tenerla como una manera legítima de florecer, ser libres y sentir. Hacer conciencia el hecho de que las opresiones vividas por las mujeres, a través de los tiempos sobre sus cuerpos, constituye una de las causas de la desincronización con la Luna, los astros y sus hilos astrológicos y, por tanto, de los períodos menstruales y sus dolencias. Interiorizar que la desarmonización de los cuerpos de las mujeres con la Luna es la causa del sistema opresor patriarcal que sufren las mujeres.

Estos son algunos de los principios del feminismo comunitario de las mujeres indígenas de Guatemala. Ellos, indiscutiblemente, confrontan nuestras vidas de mujeres e invita a pensar y activar estos complementos dormidos, silenciados y estigmatizados. Ello, a su vez, nos conecta con otros elementos a tener en cuenta para nuestras vidas como legado de las múltiples comunidades de mujeres afro-latinas-caribeñas, quienes han salvaguardado el legado de las cosmogonías, cosmovisiones y espiritualidades africanas, lo que reafirma la tenencia de un patrimonio tangible e intangible que se estableció como tronco cultural legítimo en el diverso y denso bosque del continente americano.

Es este último, uno de los conflictos que enfrentan las mujeres afro-latinas-caribeñas. Dicho problema se ubica entre las dos orillas del Atlántico: los archipiélagos caribeños y las orillas americanas bañadas por las aguas del Océano Atlántico. Cuando pensamos física y literalmente en el territorio cuerpo–tierra, nuestras ancestras africanas perdieron sus tierras natales y, con ello, su libertad. Sólo con la muerte a través de sus espíritus volverían a su lugar de origen en estado de libertad. Ese fue un principio de vida de l@s african@s en estas tierras. Como alternativa de supervivencia se fueron adaptando y modificando estos lares. Fueron troncos culturales muy fuertes que lograron fructificar y hacerse perdurables. Estos son memorias históricas que sostienen los principios del Feminismo Negro y decolonial, respectivamente.

Se hace imprescindible concientizar que América Latina y el Caribe, para las generaciones posteriores, dejó de ser el espacio de acogida para convertirse en un espacio originario. Entonces, cómo explicar que aun hoy, en pleno siglo XXI, luego de cinco siglos de haber llegado nuestros primeros ancestros y haber procreado a sus descendencias, todavía la condición de inferioridad y el racismo colonial y natal haga estragos sobre el cuestionamiento de si los descendientes de las/os africanas/os son, o no son, originarias/os.

Sobre los cuerpos–mentes femeninos negros, aún pesan las incomprensiones del ser o no ser originario como una causa más para la exclusión. Razón por la cual, lo originario se legitima como una condición política incuestionable para los nativos del continente; pero, al mismo tiempo, posee un carácter excluyente. Este último ha sido muy bien manejado por el sistema capitalista neoliberal que utiliza las diferencias étnicas, raciales, culturales y residenciales para usurpar territorios y lo más auténtico de nuestras culturas y espiritualidades.

En estas polémicas entre “ser-no ser-pertenecer” ha constituido en el mundo de las mujeres afro-descendientes un recurso de resistencia y mediación intercultural. Los saberes ancestrales han sido elemento común tanto para las mujeres afro-descendientes como para las indígenas. Estos han condicionado y hasta determinado las concepciones de sus metodologías, cimentadas en el complejo y misterioso mundo de las espiritualidades; la búsqueda de la libertad, que en diálogo con los modos de hacer contemporáneos implementan estrategias de lucha frente a las injerencias del capital y las concepciones patriarcales en no pocos grupos que han concientizado su condición y misión.

PC: ¿En qué medida usted podría contribuir, desde la práctica, a enriquecer las discusiones teóricas y cotidianas sobre Feminismo Negro en el contexto de la lucha por los derechos, la visibilización y el empoderamiento de las mujeres negras?

MB: En este sentido, me identifico como una agente intercultural, entre las sabidurías ancestrales que nos habitan y las sabidurías institucionalizadas por la geopolítica del conocimiento etnocentrista de occidente. Experimento el desarrollo de un lenguaje que se re-significa y democratiza todo el tiempo, como consecuencia de una toma de conciencia crítica de mi ser y sus “yo” plurales, integrados en mi condición de mujer y de persona. La cuestión no es solo política, es también existencial; aunque ha sido la práctica consolidada del modo de apropiación de la realidad occidental institucionalizado y legislado en políticas fragmentarias y prejuiciosas, por más de 500 años, las que han limitado los lenguajes, las conciencias; dividiendo y excluyendo por sus marcas genéricas, clasista, étnico-racial, etaria, geopolítica, etcétera.

Las observaciones analíticas en mis investigaciones y maneras de enseñar desde la perspectiva de género me llevan a tener en cuenta, en mis reflexiones y modos de hacer, a las interrelaciones de los locus de enunciación en el que existimos y en el que hemos sido educados. Y es desde acá que desarrollo esta reflexión. No puedo escapar de la historia, aunque no por ello tengo que ser víctima, ni objeto de ella. Este presupuesto me llevó a comprender una de las funciones de los estudios de género y feminismo, pues me hizo caer en cuenta de la responsabilidad, que en tanto mujer cubana, negra y profesional posee con la salvaguardia y renacimiento de los valores de nuestra “Ancestralidad”. Recuperando desde ello a sus hacedoras, que nos hacen sentirnos personas y pertenecientes de un lugar y múltiples culturas. Recuperar el orgullo y la dignidad de ser mujer afro-latina-caribeña.

En mis escritos, charlas entre amig@s, docencias de postgrado de “Género, Comunicación y Decolonialidad”, he experimentado unas metodologías “otras”, preocupadas no por la trasmisión de conocimiento, sino por la sensibilización de la conciencia a partir de legitimar a la dignidad humana, como un derecho de vida y de respeto a la diferencia. Elementos estos, que le desconocieron a una parte importante de mis ancestr@s, en particular a los african@s y sus descendientes; pero también pienso que no es desconociendo la humanidad de los otros que legitimaremos la nuestra. Con ello gano una comprensión otra de un problema ético-cultural que defiende la esencia de la diversidad humana.

Por otra parte, la experiencia interdisciplinaria entre filosofía, antropología y estética (como salida a mis investigaciones), ha sido transversalizada por las teorías de género, del Feminismo Negro y del feminismo comunitario latinoamericano. Ello ha contribuido a la comprensión de las tipologías que puede adoptar el “sujet@ y su negación” en su corporalidad y extensión.

Ahora me encuentro trabajando en el concepto “clave intercultural”, la paradoja de la emancipación y los prejuicios como círculo hermenéutico. Herramienta epistémica y sociopolítica para develar problemáticas, que ante los presupuestos tradicionales de la lucha de clases, se quedan fuera de contexto e invisibilizados. Tales como: la recuperación de las memorias históricas de las abuelas y abuelos (amerindios, africanos, asiáticos y caribeños); las que han sido silenciadas junto a sus corpus antropológico y filosófico, unos más que otros. Introducir transversalmente las contribuciones de las teorías de género y feministas, en estas problemáticas filosóficas que acontecen en nuestra sociedad, me ha servido para comprender la diferencia y la necesidad de rehacer el mapa de la historia de nuestras raíces y a recuperar, entender y respetar el patrimonio heredado, en especial el relacionado con el mundo de las mujeres y la re-evaluación de su lugar en el mundo.

Fuente: http://www.prensacomunitaria.org/el-feminismo-negro-visto-desde-la-perspectiva-de-una-filosofa-intercultural-entrevista-a-maydi-bayona/

Los derechos familiares y de matrimonio bajo amenaza en Irak

Los derechos familiares y de matrimonio bajo amenaza en Irak
Monitor de Oriente

Por tercera vez desde la ocupación de Irak en 2003, la Ley Nacional del Estatuto Personal número 188 de 1959, que aún figura en el libro de estatutos, corre el riesgo de ser enmendada, a pesar de que es uno de los mejores artículos de toda la legislación árabe. La primera vez que sucedió esto fue en diciembre de 2003, cuando Abdul Aziz Al-Hakim, líder del Consejo Supremo Chií Islámico de Irak, ejerció como presidente del Consejo Gobierno durante un mes bajo la ocupación estadounidense.

Uno de sus “logros” fue la Resolución 137, que abolió la Ley Nacional de Estatuto Personal y refirió a todos los asuntos de mujeres y de familia, en todos los aspectos, desde los tribunales civiles a los juristas islámicos, cada uno acorde a su propia doctrina. Fue el primer paso hacia la institucionalización del sectarismo en el ámbito familiar. La resolución estipuló que la ley islámica debía implementarse con respecto al matrimonio, el compromiso, la elegibilidad, las pruebas de matrimonio, prohibiciones, matrimonios de no musulmanes, derechos maritales de las mujeres – como manutención, divorcio, separación, Iddah (periodo de espera para divorciadas y viudas), custodia, herencias, etc. – y a todos los demás asuntos personales, y que se implementaría de acuerdo a las normas de cada doctrina confesional.Al-Hakim también ordenó que la ley se pusiera en marcha inmediatamente, olvidando que tan sólo era un empleado de la ocupación. Después de que varias organizaciones defensoras de los derechos de la mujer protestaran y de que las “feministas de la ocupación” – a las que se les prometió el 40% de los escaños políticos – recurrieran a Paul Bremer, el jefe estadounidense de la autoridad de ocupación, éste intervino y obligo al Consejo a congelar la resolución.

La segunda ocasión fue más detallada. El Partido de la Virtud Islámica, de confesión chií, representado por el ministro de Justicia, Hassan Al-Shammari, propuso el “proyecto de ley Ja’afari” al gabinete el día 27 de octubre de 2013. El gabinete aprobó el proyecto, pero la ley no se aprobó debido a la oposición que, esta vez, no se limitó a las feministas, sino que también incluyó a grandes secciones de la sociedad, así como a organizaciones defensoras de los derechos humanos de Irak y del extranjero. También contó con la oposición de organizaciones internacionales como Human Rights Watch. El proyecto de ley consistía en artículos de los que muchos creen que allanaron el camino para las acciones futuras del Daesh, incluido el descenso de la edad legal para el matrimonio de las mujeres hasta los 9 años, y para los hombres hasta los 15, o más jóvenes si cuentan con el consentimiento de un tutor; la legalización de la poligamia; y proporcionar orientación práctica para dividir el tiempo entre cuatro esposas. Esto incluyó un artículo que prohibía a los hombres musulmanes casarse permanentemente con una no musulmana, lo que supuso dar el derecho a los hombres al matrimonio temporal; éste suele efectuarlo un clérigo que aprueba su duración, que puede variar desde minutos a años. La mujer recibe una cantidad específica de dinero, y al clérigo se le paga una tarifa. Según uno de los artículos, las mujeres debían ser privadas del apoyo económico si no cumplían adecuadamente las necesidades del hombre debido a que su esposa fuera demasiado joven o anciana.

La última propuesta para enmendar la ley proviene de la misma gente, pero con una versión más inteligente que sus predecesores, ya que los detalles concretos que provocaban tanta indignación, como la determinación de la edad apta para el matrimonio infantil, se han omitido. En cambio, piden una promulgación general que legalice todas las enmiendas hechas en el pasado.

El Parlamento votó la enmienda el 31 de octubre; sólo pasaron unos pocos minutos hasta que obtuvo la aprobación. Según el portavoz del Parlamento iraquí, Salim Al-Jabouri: “Hemos debatido mucho sobre este tema, y no es necesario escuchar a los que lo apoyan y a los que se oponen, ya que hemos atendido a ambos puntos de vista”.

La única objeción fue la falta del cuórum necesario, a lo que Al-Jabouri dijo: “¿Cuál es la objeción? Cuenten a los presentes. Ya están aquí; no se vayan, voten, puesto que ya hemos discutido el asunto. Repetiré los factores previos y les recordaré que esto ya ha sido debatido por completo.”Esto nos muestra cómo ha sido el proceso de votación de una legislación que pretende cambiar la vida de los ciudadanos iraquíes y la composición de la familia y la sociedad. Miren al llamado “parlamento” que, supuestamente, se formó de la manera “democrática” considerada sobre todo por países del tercer mundo gobernados directa o indirectamente por un puñado de empleados contratados.

La votación sobre las enmiendas propuestas se enfrenta a protestas y objeciones por parte de las organizaciones defensoras de los derechos de la mujer, como ya pasó antes. Se han organizado manifestaciones contra los cambios, así como campañas en las redes sociales, en las que participan varios parlamentarios. La objeción a estos cambios es que una Ley Nacional de Estatus Personal debidamente enmendada violaría las disposiciones constitucionales que “preservan la dignidad de la mujer, los derechos humanos de los ciudadanos y su identidad nacional”, a pesar de que todo el mundo conoce el sectarismo y la debilidad de la Constitución.

¿Cuáles son las enmiendas propuestas? Los dos cambios principales tienen que ver con permitir a los musulmanes presentar una solicitud al Tribunal de Estatus Personal para implementar la ley islámica en asuntos personales, basándose en su afiliación doctrinal particular, y la obligación del tribunal a “adherirse a las leyes implantadas por la Oficina de Dotación Chiita y el Diwan de Dotación Sunní, dependiendo de la doctrina del marido”. La Oficina de Dotación Chiita también está obligada a aceptar los requisitos del tribunal sobre clarificaciones, según la jurisprudencia chiita establecida. A falta de una jurisprudencia establecida, el tribunal se referirá de nuevo a la referencia religiosa suprema a la que acuden tradicionalmente la mayoría de los iraquíes chiíess en Nayaf. Por su parte, el Diwan de Dotación Sunní debe responder ante el tribunal basándose en la jurisprudencia sunní establecida.

Dicho de otra forma, más breve, lo que se propone es transferir el poder de toma de decisiones respecto a asuntos personales, lo cual es la esencia y el fundamento de la libertad personal. Pasaría del tribunal civil, como estipula la ley 188, a los clérigos, que tienen distintos grados de comprensión, jurisprudencia y referencias. Esto también resultará en la implantación de la dominación del sectarismo aborrecible que afecta a la unidad familiar; sobre todo al determinar la doctrina de la familia basándose en la del marido.

La nueva enmienda propuesta evita la trampa de establecer los detalles jurídicamente vinculantes, y es similar al empleo del concepto de “taqiya” (“disimulo”), por lo que se toma la precaución de mostrar o decir algo distinto a lo que se practica. Esto interrumpió la campaña de la oposición, sobre todo al uso del tema del matrimonio de menores, que no se menciona explícitamente en la nueva propuesta, pero sí supone la posibilidad de daño directo o indirecto contra las mujeres, las familias y la sociedad.

Basta con recontar el gobierno de los partidos sectarios y la experiencia de vivir a la sombra de los “clérigos” religiosos y su asociación con políticos a los que se lleva 14 años acusando de corrupción financiera, moral y religiosa, para que entendamos la magnitud de la rabia y el pánico que causa esta legislación. Si se aprueba, permitirá que tomen decisiones cruciales que afectarán a la vida y a la libertad de todos, sobre todo de las mujeres. Independientemente de que sus turbantes sean blancos o negros, su mentalidad es mucho más peligrosa y profunda de lo que parece y, por lo tanto, debe ser combatida por todos.

Este artículo fue publicado originalmente en árabe en Al-Quds Al-Arabi el 7 de noviembre de 2017.

Tomado de https://www.monitordeoriente.com/20171110-los-derechos-familiares-y-de-matrimonio-bajo-amenaza-en-irak/